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Lo que podemos aprender de la película “Camino sin límites”

Sin saber muy bien cómo, la película-documental de Joan Planas, “Camino sin límites” acabó en mis manos. Es la historia de dos hermanos, Oliver y Juan Luís, el segundo con parálisis cerebral y en silla de ruedas, que se pasan más de un mes caminando el camino de Santiago y llega el momento de subir la montaña más difícil de todo el camino, O Cebreiro, y todo el mundo les dice que no lo van a conseguir.

La película es cortita, dura 1h hora pero me pasé, probablemente, 50 minutos llorando, no de pena, por supuesto, sino de emoción. Y es que cuando ves las sonrisas, la ilusión, el trabajo en equipo y lo bonito que puede ser el encuentro de los seres humanos colaborando juntos… Es inevitable emocionarse.

Cuando veo situaciones, como las de esta película, me da mucha rabia que los humanos podamos ser tan malos en otras circunstancias, porque, si queremos, si nos esforzamos un poco, si sacamos lo mejor de nosotros, los humanos podemos hacer cosas maravillosas

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Así que no podía pasar por alto esta película y recomendarla y hablar un poco de ella, porque he sacado algunas conclusiones que quería compartir.

Lo primero de lo que se habla en la película es de los miedos y los límites. Oliver comenta que los miedos que tenemos, están mayoritariamente infundados a raíz de lo que nos dicen los demás. Si nadie les hubiera hablado de lo difícil que iba a ser subir a O Cerbeiro, ni siquiera se habrían planteado si podrían hacerlo o no, simplemente habrían llegado allí, hubieran empezado a subir, con más o menos dificultad, pero lo hubieran hecho: “Simplemente se hace”. Pero con toda esa presión encima y todos los comentarios negativos, sus dudas y sus miedos empezaron a llegar y a preocuparlos días antes de llegar al día de subirla.

Esto es otro recordatorio que los límites son mentales, que nos ponemos los límites antes de intentarlo, son los miedos que nos ponen las barreras.

Y esto también está muy relacionado con otra cosa importante: el tipo de personas que nos rodean. Oliver comenta que le sorprendió que un montón de gente desconocida, en vez de ver la parte positiva de lo que estaban haciendo, de darles ánimos, de apoyarlos, de ayudarlos a conseguirlo, solo se quedaron en la parte negativa: “olvidaros de subir”, “no lo vais a conseguir”, «esto es imposible»…

Claramente, esta actitud no ayuda. Oliver continúa diciendo que si te rodeas de personas negativas, sin sueños, sin ambición ni nada por lo que luchar y solo se queja de su mala suerte y de la mala situación en la que vive sin hacer nada por cambiarlo,… Toda esa energía te contagia y acabas creyéndote que el mundo real es así.

“Rodéate de gente positiva, con sueños”.

Otra de las cosas más bonitas de la película es el apoyo de la gente que se encuentran en el camino. No solo adaptan su viaje para acompañarles o los ayudan a tirar de la silla de ruedas, sino que uno de los compañeros hasta decide cambiar su vuelo para poder acompañar a Juanlu hasta Santiago… Esa clase de compañerismo e implicación es emocionante, precioso. Unidos, podemos hacer cosas fantásticas los humanos.

Es genial ver cómo consiguen comunicarse con Juanlu a pesar de que él tiene dificultad para hablar, pero se comunica con los ojos y les enseña a comunicarse mediante preguntas. Para la mayoría de nosotros, que no tenemos contacto con personas con diversidad funcional, es difícil saber cómo comunicarnos e interactuar correctamente. Sus acompañantes a lo largo del camino aprenden a tratarlo como a uno más, como lo harían con cualquier otra persona, descubriendo poco a poco como hay que hacerlo. No tratas igual a una persona muy abierta, que a una persona sensible o una persona más antipática, con las personas con diversidad funcional pasa lo mismo.

El error es tratarlos como niños pequeños, porque no lo son, y viendo a su hermano tratarlo con tanta naturalidad, comentan, les ayuda a verlo y a tratarlo como tal, porque las barreras las creamos nosotros. Es importante, dice Oliver, crear consciencia de que las cosas se pueden conseguir y que tener una vida normal con silla de ruedas es posible, lo difícil son las barreras que crea la sociedad.

Para no enrollarme más, otro de los puntos más bonitos de la película es cuando todos los compañeros del viaje coinciden en que Juanlu les ha enseñado mucho, les ha ayudado y les ha dado mucho más que lo que ellos le podían dar a él. Su sonrisa, su energía, su actitud positiva y feliz ante la vida, son la mejor motivación para creer, de verdad, que cualquiera pueda hacer algo, si realmente lo quiere. Es el empuje que necesitaba su hermano cuando estaba agotado, es el que consiguió que Carlos, otro de sus acompañantes, que los seguía en las redes sociales, se atreviera a salir de casa para acompañarlos en el Camino: “puedo hacer esto porque Juanlu lo está haciendo”.

“Si yo puedo, tú puedes”. Juan Luís

 Se dan cuenta que todos tenemos problemas, que todos tenemos trabajo en “desintoxicar la cabeza”, pero caminando el Camino descubren que solo hay un problema de verdad y es el de la salud, el resto se puede arreglar: dinero, trabajo, amor,…

“Lo importante en este camino no es lo que buscas, tienes que estar abierto a caminar y a aceptar lo que te da el camino”.  Y creo que lo podemos aplicar perfectamente a la vida. 😉

Me han entrado unas ganas de emprender mi propio camino por “El Camino”… ¿a ti no?

Por cierto, si quieres saber más, en el canal de Youtube de Joan Planas encontrarás más información y puedes ver los instagrams de @olivertrip y de @juanluis_caminosinlimites

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