Parece que en muchos países ya estamos empezando a ver la luz al final del túnel y ha empezado la desescalada del confinamiento. Lo curioso de esta situación, es que está generando muchas sensaciones contradictorias.

Para los que no hemos tenido pérdidas ni efectos negativos, estos meses han sido unos meses de reflexión, de volver a conectar con uno mism@ y con los seres queridos más próximos, para tener tiempo de reemprender hobbies o aprender de nuevos, para cuidarse por dentro y por fuera, para descansar, para reconectar…

Así que, aunque a much@s de nosotr@s nos apetezca volver a salir, es muy probable que también haya una pequeña parte que no quiera salir porque se ha acostumbrado a vivir dentro de la burbuja en la que hemos estado, nuestro hogar.

Este post va a ser un poco como el libro de elige tu propia aventura y voy a proponer tres posibles alternativas para hablarte de las opciones que tienes para desescalar el confinamiento sin perderte por el camino… Así que puedes elegir la que se adapte más a tus circunstancias:

Para los que os da miedo salir de casa: el Síndrome de la cabaña

Cada vez hay más casos, sobre todo en niños pequeños, que solo en pensar salir de casa, les genera ansiedad y miedo. Si este es tu caso, probablemente estás sufriendo el síndrome de la cabaña.

Este síndrome no es ninguna enfermedad, es un estado anímico común en personas que viven aisladas durante un periodo largo de tiempo, como los que se encargaban de los faros o vivían en cabañas en la montaña.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es log-cabin-1886620_1280.jpg
El síndrome de la cabaña te genera ansiedad al pensar en salir a la calle

Si has pasado este confinamiento sol@, es posible que lo notes un poco más por la falta de contacto humano, el hecho de oír constantemente noticias negativas, …  

Tu casa se convierte en tu refugio, un lugar seguro donde estás a salvo de los peligros del exterior (en este caso, el covid_19)

Otras de las características de este síndrome, aparte de la ansiedad y el miedo de salir de casa, es tener más sueño, estar más apático, que sientas un hormigueo en las extremidades o te apetezca comer más dulce (típico sabor que utilizamos para reducir la ansiedad).



Si te está costando salir de casa, puedes probar de hacer salidas progresivas, con pequeños pasos. Si ya sientes ansiedad al salir al rellano de la puerta de tu casa, puedes empezar visualizándolo. Visualizas como te acercas a la puerta, como pones la mano en el pomo de la puerta,… Si sientes ansiedad, te paras ahí, haces unas cuantas respiraciones hasta que te sientas tranquil@ y sigues avanzando con la visualización. Sales fuera de tu casa, vas a tu buzón, respiras tranquilamente, disfrutas del aire puro, y vuelves a entrar tranquilamente. Lo que nos interesa es que te sientas bien durante la visualización, que disfrutes de salir de casa.

A medida que vayas avanzando con la visualización, puedes aplicarlo en tu vida real. También pequeños pasos: primero salir a tirar la basura, luego a dar una vuelta pequeña, luego otra más grande… y vas aumentando poco a poco hasta que te sientas más cómod@ durante más rato.

Para los que no os apetece volver a la rutina y a la vida “normal”

Quizás lo que ha sucedido es que te has sentido taaaan cómod@ en tu burbuja y en la “cueva” que has creado en tu hogar (tu nido), que no es que te de miedo salir, sino que directamente no te apetece. Has descubierto que puedes vivir con menos, que puedes vivir más tranquil@ con lo que tienes en casa y sobre todo, has descubierto la “libertad” de hacer lo que quieres, cuando quieres (en tu casa, eso sí).

Ahora toca volver al trabajo, a hacer lo de siempre, a tener 8h diarias obligatorias y fijas, sin poder elegir cuando vas a trabajar, cuando vas a descansar y probablemente, sin tener tiempo libre para disfrutar haciendo tu propio pan o tus propios jabones.

Si este es tu caso, espero que hayas aprovechado el tiempo también para reflexionar sobre tu vida.

Como te decía en un artículo hace unas semanas, donde comentaba la información que nos estaba dando esta situación sobre nuestras vidas, el hecho de que no quieras salir porque estás mejor en casa que con tu vida “anterior”,…

Te está diciendo que tienes que cambiar tu vida (o tu actitud hacia ella).

Ten muy claro lo que no quieres o no te gusta de lo que tienes que hacer al volver a tu rutina (y no me digas tu trabajo, así en general, quiero detalles, haz una lista y encuentra los por qués que hay debajo de lo que ves).

  • ¿Qué puedes cambiar?
  • ¿Qué puedes mejorar?
  • ¿Qué necesitarías para sentirte a gusto volviendo a tu realidad?
  • ¿Cómo puedes conseguirlo?
  • Si no puedes conseguirlo, ¿qué parte buena puedes encontrar en ello? (No vale decir nada, busca algo bueno, algo positivo, algo aceptable de la situación).

Las preguntas son una gran herramienta para conocerse y descubrir que hay detrás de lo que pensamos, para encontrar nuestros motivos ocultos y nuestros deseos. Así que ésta es una buena oportunidad para descubrirlo y ponerte manos a la obra para cambiarlo.

Para los que les apetece volver al trabajo, pero no quieren perder lo que han conseguido durante este “retiro”.

Quizás tu situación es que, has conseguido tener tiempo para ti, para tu familia y para vivir la vida con más calma. Te ha permitido tener ciertas rutinas, establecer nuevos hábitos, vivir más relajadamente, cuidarte más por ejemplo, cocinando nuevos platos más saludables,… pero te da miedo que al volver a la rutina, no seas capaz de mantener estos hábitos nuevos.

Lamentablemente, tal como contaba en una de las píldoras de reflexión del canal de Telegram de Becoming, vivir en nuestra sociedad, con todas las prisas y las obligaciones que tenemos, es muy difícil tener este espacio para nosotr@s para crecer, para cuidarnos… Y ahora, las circunstancias nos lo han permitido.

Pero como siempre, es nuestra decisión elegir cómo vamos a invertir nuestro tiempo y en qué. Aunque vuelvas al trabajo, puedes seguir cocinando tus platos, obviamente, no será de una forma tan relajada como antes, pero puedes seguir preparándolos y asegurarte de que tienes una buena alimentación mucho más saludable.

Puedes elegir también, seguir viviendo a un ritmo más lento, sin abusar de llenarse el calendario y hacer mil cosas. Aprovecha que vamos a reincorporarnos lentamente a esta nueva vida, para reincorporar estos nuevos hábitos en ella.

  • No te comprometas a más de 2 semanas vista.
  • No hagas tantos planes e improvisa más.
  • Escúchate y elige, en función de lo que te apetezca, lo que vas a hacer. Cuanto más te escuches, más sabrás identificar lo que te pide tu cuerpo y tu mente en cada momento (y cuando es pereza, cuando es comodidad o cuando es cansancio y necesidad de paz).
  • Intenta mantener tus rutinas al máximo.
  • Si no puedes mantenerlas, elige la que consideres más importante y prioritaria.
  • Sigue manteniendo ese espacio para ti, no lo ocupes con nada más.

Esta situación nos ha dado la oportunidad de volver a conectar con nosotr@s, con los orígenes, con la proximidad, con el DIY (Hazlo tú mismo), con las pequeñas grandes cosas que la vida nos ofrece.

No dejes que se pierda en 3 semanas. Elige lo que quieres mantener en tu vida, decide qué quieres cambiar de tu vida y empieza ya a pasar a la acción.

Si quieres aprender a crear cambios en tu vida y conseguir lo que te propongas, lo puedes aprender en el curso Objetivo: Conseguir Objetivos.

*Imágenes del artículo de Pixabay. Imagen de portada de Becoming

author-sign

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

Te puede interesar...