Estamos viviendo una situación inaudita. ¿Quién nos iba a decir hace un mes, que nos encontraríamos en una situación tan surrealista, ¿verdad?

Hay días que, cuando me levanto, todavía me cuesta creer que esto sea real, que haya llegado el coronavirus a nuestras vidas y que estemos confinados hasta nuevo aviso…

Os engañaría si os dijera que mi estilo de vida ha cambiado mucho. Después de elegir, desde hace tiempo, apostar al 100% por mi negocio online (Becoming ;)) y haber organizado un congreso virtual (La Felicidad Empieza Contigo) durante las últimas 5 semanas, he estado viviendo en un semi confinamiento elegido/necesario/obligatorio para hacer que esto fuera una realidad.

Aun así, quedar con mis amigos se ha convertido en quedadas online, se han acabado las excursiones largas y descubrir rincones bonitos, aunque tengo la suerte de vivir al lado del bosque y un perro que necesitas salir. También me ha tocado restringir las salidas al supermercado y estoy intentando gestionar mi comida para tener que salir lo mínimo a hacerlo, así que, aunque mis circunstancias no sean muy distintas de antes, me siguen afectando.

Porque no es lo mismo elegir el confinamiento que estar “obligado” a estar confinado. Te animo a que cambies la palabra “obligación” por elección ya que, aunque estemos obligados, también lo elegimos y la presión para estar encerrad@s se reducirá.

El coronavirus nos ha transformado la vida, nos ha quitado la libertad y nos ha dejado sin voz ni voto. Y si queremos volver a salir pronto de nuestras casas, tenemos que elegir encerrarnos. Cuanto más quietos estemos todos ahora, más rápido podremos volver a salir.

La recompensa a largo plazo

El problema de esto, es que sucede lo mismo que con ir al gimnasio, aunque sabes que te conviene hacer deporte para estar más sano y sentirte mejor, hacerlo requiere más esfuerzo que los beneficios a corto plazo que vas a conseguir (es decir, estar muy cómod@ en el sofá viendo la tele en vez de sufrir sudando para ver tu cuerpo definido al cabo de unos meses).

¿Te suena el famoso experimento de los niños y las chuches? En este experimento, les decían a los niños que podían comerse 1 chuche al momento o esperarse un ratito y poder comer 2 luego. Esto es: una recompensa instantánea o un esfuerzo inicial y una recompensa a largo plazo. Y claro, te puedes imaginar cómo es de difícil trabajar el autocontrol de esos niños de 5 años para no comerse esa deliciosa chuche que tienen delante para poder comerse 2…

Y lo mismo nos sucede con el confinamiento. Estar encerrados ahora va a costar pero la recompensa será poder salir antes del confinamiento y que en vez de que se alargue 2 meses o más, sea solo durante 1 mes o poco más… (¿Tú también te sientes impaciente como estos niños? jejeje)

Así que, no pienses en la chuche que tienes afuera ahora, piensa en la que tendrás luego, cuando puedas salir y el Coronavirus se convierta en una anécdota que contar.

Tu para qué

Tener un para qué es una gran fuente de motivación y energía. En mi curso Objetivo: Conseguir objetivos, dedico un apartado entero a hablar del “para qué” ya que si tienes claro el motivo por el que haces lo que haces, es muchísimo más probable que aguantes cualquier situación para conseguirlo.

En esta situación de confinamiento, recordar el motivo por el que estás encerrad@, también te ayudará a relajarte y a tomártelo con más calma.

Así que cada vez que sientas que te ahogan tus cuatro paredes, recuerda que lo estás haciendo por un bien futuro, para cuidar tu salud, poder salir antes, para poder vivir mejor luego, para evitar la muerte de personas más vulnerables que tú, para evitar el colapso de la sanidad, etc etc etc…

Te puede ayudar tener una imagen muy clara del motivo, un vídeo de la situación actual en los hospitales, un objeto que asocies a esto, algún recuerdo del pasado que te fomente quedarte en casa o pensar en algún familiar que quieras cuidar para que no le pase nada.

De este modo, volverás a tener un buen motivo para conseguir quedarte en casa con más calma. Te recomiendo que leas el libro de Viktor Frankl “El hombre en busca de sentido o que leas el artículo que le dediqué. Te ayudará a entender cómo encontrar un motivo y la capacidad de adaptación que tenemos los humanos que te voy a contar a continuación…

Te adaptarás a esta realidad

Una de las herramientas que tiene nuestra mente para protegernos, es la capacidad de adaptación, la resiliencia, es decir, la capacidad de adaptarnos a situaciones difíciles y volver a la “normalidad”

Cuando nos encontramos ante situaciones difíciles o muy duras, para poderlas sobrellevar, nos acabamos adaptando a ellas. Mira como muchísima gente vive en situaciones insostenibles pero lo hacen: refugiados de guerra, Viktor Frankl en un campo de concentración, presos en las cárceles,…

Así que, aunque ahora parezca insostenible, nos iremos adaptando. Esto es como cuando rompe tu pareja contigo y al principio parece insoportable pero poco a poco, cada vez lo vas llevando mejor… Efectivamente, aunque haya otros motivos, te has ido adaptando a la nueva realidad.

Así que, con esto también te adaptarás.

Esto también pasará

Del mismo modo, como te hablaba de la adaptación y la resiliencia, esto también pasará. Ahora lo estás viviendo y puede parecer difícil, muy largo e insostenible pero, tal como ha sucedido en un montón de situaciones distintas en tu vida, esto también pasará.

Aunque ahora parezca eterno, irán pasando los días y sin darte cuenta, un día mirarás atrás y lo habremos pasado: habremos vuelto a la normalidad. Con el mismo ejemplo de una ruptura amorosa, cuando estás dentro, parece que sea imposible volver a sentirte bien, pero cuando pasan los meses, al final te das cuenta que, hasta era lo mejor que te podía haber sucedido y que visto desde fuera, no había para tanto.

Lo que sí tienes

Aunque pasará, es un buen momento para valorar lo que sí tienes, lo afortunad@ que eres y lo que lo eras antes de que esto sucediera y probablemente no valorabas.

Eres muy afortunad@. Como mínimo tienes una casa donde estar confinad@, esto ya es mucho. Y bueno, no sé tu situación exactamente pero muchos de nosotros tenemos comida, techo, internet y con esto, ya se puede vivir muy bien aunque no sea tu idea ideal de vivir.

Pero además, como te decía, es un buen recordatorio de todo lo que tenías antes y ahora has perdido: salir con los amigos, ir a trabajar, irte de excursión,… y sobre todo, la libertad de hacerlo cuando y como quisieras o hasta de no hacerlo. Ahora no la tienes.

No hay nada mejor que perder algo para empezar a valorarlo. Así de básicos somos… jejeje (Sí, también es una “habilidad” de nuestra mente).

Es un buen momento para replantearte tus valores y tus prioridades: ¿qué es importante para ti? ¿Cuáles son tus valores?

Te recomiendo que, ahora que valoras todo lo que tenías antes de que esto sucediera, te escribas una carta a ti mism@ y te cuentes lo afortunad@ que has sido hasta ahora. Escribe todo lo que valoras y antes no le dabas importancia, cuéntate lo afortunad@ que eres. Así, cuando tengas un mal día o llegue ese día en que nos volvamos a acostumbrar a tenerlo todo y dejemos de valorarlo, puedas releer esta carta y volverlo a apreciar.

Disfruta de las pequeñas cosas

Aprovecha para valorar los pequeños momentos. ¿Cuánto hace que no tenías tiempo de aburrirte? ¿O de limpiar la casa de arriba a abajo? ¿O de leer? ¿O de ver series toda la tarde? ¿O de pasar mucho tiempo con un ser querido?

Sé que también cansa aburrirse o pasarse 24h durante semanas con la misma persona pero quizás, no volverás a tener la oportunidad de disfrutar de todo el tiempo que estás teniendo ahora. Así que aprovéchalo y disfruta de los pequeños momentos que en nuestra ajetreada rutina no tenemos tiempo de disfrutar:

Saborear el café, escuchar música sin hacer nada más, disfrutar del calor del sol en la ventana, leer, el olor a limpio, remolonear en la cama,…

Y aprovecha para agradecerlo

Agradecer es una gran fuente de bienestar. Puede ayudarte, no solo a valorar lo que sí tienes sino a sentirte muchísimo mejor y mejorar tu estado de ánimo, así que no dejes de agradecer a diario por lo que tienes.

Sigue con tus rutinas y crea de nuevas

Las rutinas son muy necesarias para la cordura y la estabilidad. Te recomiendo que no dejes de hacer lo que hacías cuando ibas a trabajar o en tu día a día habitual y que aproveches para establecer nuevas rutinas durante estos días.

Ponte horarios para ver la tele, para trabajar, para limpiar la casa o para aprender una nueva actividad, habilidad o lo que sea. El tiempo pasa muy rápido cuando no lo organizas y puedes llegar a perder muchas horas delante de las redes sociales y de la televisión.

Además, tienes la posibilidad de crear nuevos hábitos y nuevas rutinas. Aquí puedes descargarte una rutina matutina que puedes implementar en tu día a día, por ejemplo.

Te recomiendo muchísimo que veas la ponencia de Marina Díaz de Psicosupervivencia que he tenido la suerte de poder compartir con vosotr@s en el Congreso Virtual La felicidad empieza contigo donde te habla más sobre ello.

Aprovecha el tiempo

No dejes perder el tiempo que tienes ahora mismo. Si eres de los que tiene más tiempo libre ahora, no lo desperdicies mirando la tele, aprovéchalo para hacer algo productivo. Como te decía antes con los pequeñas cosas, no sabes cuando vas a volver a tener todo este tiempo en tu vida para disfrutarlo, así que haz que sea productivo.

Hasta ahora ya has tenido tiempo de tomarte unas “vacaciones” y remolonear,… Así que ponte a utilizar tu tiempo de un modo valioso, y cuando esto termine, no lo verás como una pérdida de tu vida sino como unas semanas invertidas en ti, en tu bienestar y en tu crecimiento personal.

No cuentes los días, vívelos

Si cuentas los días que te quedan, te vas a desesperar si se alargan. Quédate en que cada día que pasa es un día más vivido e intenta disfrutarlos tanto como puedas, a pesar de las circunstancias.

Un día vivido es un día ganado y un día más cerca de que esto termine.

Dedícate un ratito solo a ti

Tanto si estás sol@ y sobre todo, si estás conviviendo 24h con alguien, dedícate un ratito para ti.

Si vives con tu pareja u otra persona, elegid qué horas del día vais a estar solos, cada uno a una habitación o a un rincón de la casa sin interferencias. Es muy importante tener espacio para uno mismo, así que, añade esta rutina en tu día a día.

Si vives con los hijos, elegid con vuestra pareja, un tiempo para estar solos sin los hijos y dividiros también las actividades con ellos para que así, uno de los dos pueda descansar un rato o trabajar con calma sin tanto ajetreo.

La situación actual, la tensión acumulada, la convivencia 24h con la que no estamos acostumbrados, puede ser una fuente de conflicto. Mantener este espacio de soledad te permitirá relajarte y poder centrarte solamente en ti con calma.

Intenta acostumbrarte a estar contigo, escucha lo que sientes, conecta contigo mism@, con lo que deseas, con lo que necesitas,… Aprende a ser tu compañía

Medita o céntrate a escuchar tu respiración

Aprovecha estos ratitos de soledad para meditar y si no sabes todavía, limítate a escuchar tu respiración. Estírate, cierra los ojos y pon las manos encima de tu barriga. Inspira lentamente durante 4-5 segundos, aguanta la respiración 3 segundos y espira lentamente unos 7-8 segundos más.

No solo tomarás consciencia corporal sino que te relajarás y conseguirás parar tu mente, porque si está enfocada en contar inspiraciones, no podrá estar ocupada con otras cosas.

Siente tus emociones

Otra actividad que puedes realizar durante este confinamiento es aprender a identificar tus emociones y a sentirlas.

Hace relativamente poco, descubrí a Shivagam y la terapia de integración emocional que es muy interesante que te contaré en otra ocasión porque es un poco compleja de explicar, pero te voy a contar una herramientas más básica que me recuerda mucho a esta terapia.

Identificar tus emociones y sentirlas, a veces parece muy obvio pero no lo hacemos. Sentimos “cosas” pero muchas veces no sabemos exactamente qué sentimos. Así que, si en algún momento del día empiezas a sentir nervios, ansiedad, miedo, preocupaciones,… Quiero que te quedes quiet@ un momento, te tomes un tiempo y cierres los ojos. Entonces, ponle un nombre a lo que estás sintiendo, por ejemplo, ansiedad. Y vas repitiendo “ansiedad” mientras la sigas sintiendo. Es decir, cierras los ojos, notas esta emociones y dices, “ansiedad”, esperas unos segundos y vuelves a observarte y vuelves a repetir la emoción: “ansiedad”.

Puede que te pases 1 minuto o 20 minutos repitiendo lo mismo. A medida que la vayas sintiendo, te irás relajando y cada vez será menos intensa.

El hecho de repetir la palabra, te ayuda a identificarla, a centrarte en lo que estás sintiendo y en que te distraigas menos. Si te distraes, simplemente vuelve a sentir y a repetirla.

Te darás cuenta también, que poco a poco van cambiando las emociones y puedes empezar sintiendo ansiedad pero que luego sientas miedo y luego vuelvas a sentir ansiedad y luego pases por incertidumbre. Es normal y todo está bien. Siéntelas todas y cámbialas cuando creas que tienes que cambiarlas, puedes volver varias veces a las mismas sensaciones o emociones.

Te darás cuenta que te permitirá sentir las emociones y te sentirás mucho menos pesado y más relajado después.

Aprovecha la tecnología para contactar con tu entorno

Sobre todo si estás viviendo el confinamiento sol@, te recomiendo muchísimo que aproveches la tecnología para llamar, realizar videollamadas y hablar con las personas de tu entorno. Aunque no sea exactamente lo mismo que el tú a tú, también te sentirás mejor, te distraerás y tendrás tu dosis de vida social mínima para mantener la cordura. Recuerda que somos seres sociales.

Gracias a vivir donde vivimos, tenemos la suerte de disponer de tecnología para poder conectar con cualquiera, aprovéchala.

Baila y muévete

Estamos diseñados para movernos, así que el confinamiento no nos está ayudando a ello.

Yo recomiendo SIEMPRE bailar, aunque seas mal@, aunque no sepas,…. da igual, salta y muévete. Siente la música, no solo es bueno el movimiento sino que la música tiene muchísimos beneficios positivos.

Te relajarás, te reirás, subirás tus emociones, aprovecha para hacer tonterías y reírte de tus propias tonterías y de morirte de vergüenza. te aseguro que te reirás y disfrutarás todavía más. No tiene porque verte nadie y te sentirás mucho mejor después de hacerlo. Así que baila cada día. Si te has descargado la rutina matutina, verás que te recomiendo que bailes cada mañana también.

Y si no quieres bailar, muévete, camina, haz estiramientos, ejercicio con Youtube, mueve todas las partes de tu cuerpo… Lo que sea pero actívalo.

Come bien

En el Congreso Virtual La felicidad empieza contigo, también hemos tenido la suerte de ver la ponencia de Àlex Bosch que nos habla de la relación de los intestinos y la felicidad y de Eulàlia Plans que nos habla de una buena alimentación ya que, comer bien es indispensable para mantener un buen estado de ánimo.

Está muy bien que estos días te hayas llenado de patatas, palomitas, galletas y todo lo que tú quieras pero, ¿verdad que en tu día a día no te pasas el día comiendo esto? Pues ahora igual. Vuelve a tu rutina y vuelve a comer sano, no solo para evitar engordar, sino para cuidar tu salud mental y mantener tus emociones positivas.

Puedes aprovechar también para ser consciente de cuando tu cuerpo te pide comida y cuando te pide distracción o satisfacción emocional a través de tu comida. Escúchate y valora del 1-10 el hambre que tienes, te darás cuenta, tal como te hablo en el curso Operación Bikini Mental, que en la mayoría de casos no es hambre real, ya que la mayoría de nosotr@s comemos para satisfacernos emocionalmente y no porque tengamos hambre de verdad.

Limita la cantidad de información que recibes del coronavirus

Cierra la tele, la radio e internet. Mira solo las noticias 1 o 2 veces al día, no hagas caso de fuentes no oficiales, deja de reenviar y de leer todo lo que te mandan por whatsapp y desconecta.

Elige cuándo vas a ver las noticias y desconecta el resto del tiempo. La mayoría de las veces, las noticias no cambian demasiado de una hora a otra y recibir constantemente noticias negativas acaba minando tu estado emocional. Ni te ayuda ni va a sumar.

Mantén tu mente ocupada

Aprende una actividad nueva, lee, estudia… Una mente ociosa es el modo más fácil para deprimirse porque le das rienda suelta a pensar sin parar en lo que te preocupa y acabas preocupándote todavía más.

Aprovecha para aprender lo que nunca tienes tiempo de aprender: recetas nuevas de cocina, aprender un idioma, trabajar tu desarrollo personal, astronomia, lo que sea, pero mantente activo mentalmente de manera elegida.

Para el piloto automático

Como decía antes, si tu mente está desocupada, toma el control y empezará a pensar lo que le dé la gana. En situaciones como la que estamos viviendo, va a pensar en lo peor y te va a generar malestar y ansiedad.

Así que cada vez que te des cuenta que estás pensando algo que te hace sentir mal, manda ese pensamiento “a la mierda“, o dile que “ahora no toca” pensar en eso, que ya lo pensarás más adelante.

Claro que está bien pensar en algo que te preocupa pero solo durante el tiempo suficiente que te permita encontrar una solución. Si no hay solución, si no puedes hacer nada para cambiarlo, seguir pensando en ello no solo es absurdo sino que te hará sentir mal, así que no vale la pena.

Descansa

¿Cuánto hace que no te tomas un día libre de verdad? ¿Entero? ¿Sin hacer nada? Aprovecha esta situación para cargar pilas y descansar.

Está bien no ser productivo de vez en cuando, parar para recargar pilas y volver con más energía que nunca.

Arréglate y vístete

Durante unos días está bien ir en pijama o en chándal, pero si esto va para largo, es importante que mantengas tu rutina de vestirte y arreglarte. Verte bien y sentirte bien es importante para tu autoestima así que si te pasas todos los días con malas pintas, empezarás a abandonarte y quizás terminas pasándote días sin ducharte. Y al final, te sentirás mal contigo mism@.

Cuídate por dentro y por fuera y mantendrás tu autoestima y tus emociones en una buena posición 😉

Acepta lo que nos ha tocado vivir

Por mucho que te moleste esta situación, no puedes hacer nada para cambiarla. Tu única parte de responsabilidad aquí es quedarte en casa #yomequedoencasa, e intentar aprovechar esta situación del modo más positivo posible. No vale convertirse en víctima, sino en responsable y actuar en consecuencia.

No puedes cambiarla pero, ya que estás aquí, ¿qué puedes hacer para aprovechar esta situación? ¿Qué puedes ganar de ella? ¿Cómo puedes hacer que sume?

Aceptar que no puedes cambiarla, te va a relajar y a quitar mucho peso.

Aprende de esta situación

Podemos aprender muchísimas cosas de esta situación, tantas que dentro de poco voy a hacer otro artículo sobre esto.

Hay una frase que dice:

“Algunas veces se gana y otras se aprende”

Está claro que esta no es una situación elegida ni ideal para muchos de nosotros, así que, ya que estamos aquí y no la podemos cambiar, vamos a intentar aprender de ella.

Te animo a que la utilices para crecer como persona. En mi blog tienes un montón de artículos con herramientas, ejercicios y preguntas para ayudarte a crecer.

Te recomiendo que empieces, por ejemplo, a transformar tus creencias con la Guía para transformar tus creencias limitantes, o que empieces a convertirte en tu mejor amig@, el paso más importante para ser feliz. Así, de toda esta situación, saldrás fortalecid@.

Resumiendo:

  • Recuerda el beneficio a largo plazo, aguanta que será mayor que la chuche que tendrías ahora 😉
  • Ten en cuenta el MOTIVO por el que lo estás haciendo. Busca alguna imagen u objeto que con tan solo verlo te lo recuerde.
  • Tranquil@, te adaptarás poco a poco a esta situación.
  • Esto también pasará
  • Valora lo que sí tienes
  • Disfruta de las pequeñas cosas
  • Agradece cada día
  • Sigue con tus rutinas y establece una de nueva, si es necesario
  • Aprovecha el tiempo
  • No cuentes los días, vive los días
  • Dedícate un ratito solo a ti
  • Medita o céntrate a escuchar tu respiración
  • Siente tus emociones
  • Aprovecha la tecnología para contactar con tu entorno
  • Baila y muévete
  • Come bien
  • Limita la cantidad de información que recibes del coronavirus
  • Mantén tu mente ocupada
  • Para el piloto automático.
  • Descansa
  • Arréglate y vístete
  • Acepta lo que nos ha tocado vivir
  • Aprende de esta situación

¡Muchos ánimos! Cuéntame, ¿cómo lo estás llevando?

Si crees que necesitas ayuda, no dudes en contactar conmigo.

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Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

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