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¿Y qué, si no puede ser?

Uno de los principales motivos por los que somos infelices es porque cuando queremos algo y no lo podemos tener, en vez de aceptarlo y buscar, o bien otro modo de hacerlo, o bien hacer otra cosa, lo que hacemos es lamentarnos 1000 veces que no puede ser lo que queríamos que fuera. En definitiva, no somos felices porque en vez de aceptarlo, nos rebotamos, y nos hacemos las víctimas.

Nos resistimos a la realidad y lo queremos sí o sí, y esta obcecación nos proporciona mayor malestar que aceptar que no lo tenemos.

Este artículo no trata de abandonar tus sueños, ¡por supuesto que no! Sino de irte adaptando a las situaciones que te va deparando la vida sin oponer resistencia.

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Imagina que tienes planeado un fin de semana fantástico al aire libre peeeero el tiempo ha decidido que va a llover todo el fin de semana. Sí, es una mierda y te ha fastidiado el plan. Pero aquí tienes dos opciones, cabrearte y mucho con el tiempo, la naturaleza y tu mala suerte o aceptar que tendrás que aplazar el plan y buscar alternativas, por ejemplo, hacer una maratón de series mientras oyes como llueve desde tu sofá calentito y seco. ¿Qué no es lo que habías planeado? No, pero… ¿Qué también es un buen plan? Pues sí.

Y aunque este ejemplo es sencillo y tonto, lo hacemos a muchos distintos niveles: con una pareja que te ha dejado, con el trabajo que no tienes, con la vida que desearías tener, con el coche que no te puedes comprar…

En vez de aceptar y valorar lo que sí tenemos, nos quedamos con lo que no tenemos y lo que hemos perdido. Sólo es bueno tener en mente lo que ya no tenemos o todavía no tenemos si la energía que nos genera ésta falta/pérdida nos sirve para darnos fuerza para conseguir nuestro objetivo y para tirar adelante. En el momento en que pensar en lo que no tenemos nos entristece y nos hace infelices, ya no nos sirve, ya no interesa.

Y bueno, ahora dirás, si claro, es muy fácil decirlo pero, ¿cómo lo hago? ¿Cómo acepto algo que quiero y no puedo tener?

Primero analiza los motivos por los cuales no puedes tenerlo, vamos a poner un ejemplo que será más fácil. Imagina que quieres ser madre pero no tienes pareja y ya tienes más de 35 años. Aquí el motivo es fácil: no tienes pareja ni padre para tus hijos. Aquí podrías evaluar la posibilidad de ser madre soltera, de la fecundación in vitro, la adopción o hasta la acogida,… Si todas estas opciones no son posibles o no las contemplas, podemos decir que efectivamente, no puedes tener hijos actualmente. Así que debes aceptar que hay una posibilidad de que nunca llegues a ser madre.

Si no aceptas esta posibilidad, si el hecho de no ser madre, te creará mucha infelicidad porque es lo que más quieres en este mundo, entonces es posible que empieces a estar triste, a amargarte por el hecho de no poder hacer realidad ese sueño… Hasta puedes llegar al punto de odiar a las personas que sí tienen y pueden tener hijos. Sin aceptación, lo más probable es que cada vez tengas más amargura, más infelicidad, más rabia,… y seamos sinceros, estos sentimientos no son los mejores ni para vivir feliz ni para encontrar pareja ni para formar una familia, así que si tu opción es buscar pareja para ser madre, es probable que te cueste más porqué tu actitud no será la más adecuada ni la más seductora (a nadie le gusta alguien amargado).

Además, cuanto más vemos que perdemos la posibilidad de conseguir lo que queríamos, más lo queremos (pasa lo mismo cuando te deja tu pareja, que luego de repente, aunque hacía meses que no lo hacías, ahora ves todo lo bueno que tiene…) y el hecho de quererlo tanto, te hace tomar pasos inestables e ir con prisas. Con el ejemplo de los hijos, a veces las ganas de tener hijos puede hacer que una pareja que acaba de conocerse y ni tan siquiera sabe si son compatibles, se arriesguen a tener hijos sin pensárselo dos veces, porque simplemente “se les pasa el arroz”. Estas prisas quizás sí conseguirán que seas madre pero no del modo correcto. Es posible que cuando pase el enamoramiento, tu pareja no sea adecuada para ti (ni tu para ella) y veréis que no sois compatibles y entonces vendrá una separación con un bebé de meses. Y está muy bien ser madre pero, ¿vale la pena darse tanta prisa por serlo? ¿No es mejor hacer las cosas bien, sin prisas y con consciencia?

De tener un hijo de cualquier modo siempre hay tiempo pero se supone que es una decisión meditada y no interesa darse prisas, así que seguimos teniendo la opción de no tener hijos, bastante elevada. Así que, ¿Qué pasa si no puedes ser madre por qué no se dan las circunstancias adecuadas? Ya hemos visto que negarse a esta opción te llevará a la frustración y la infelicidad, así que la opción que nos queda es: aceptando que hay otra opción en tu vida que es NO ser madre.

¿Y cómo lo aceptas? Reflexionando e interiorizando. En primer lugar, piensa ¿por qué querías ser madre? ¿Cuáles son los motivos reales para querer serlo?

Y estos motivos, ¿los puedes conseguir a través de otro modo? Quizás no puedes ser madre pero puedes ayudar a otros niños mediante tu profesión, mediante el voluntariado, o ayudando a animales, personas que lo necesiten,… Quizás en un proyecto alternativo y convertirte en “madre” de éste proyecto…

Acepta que ésta no es tu realidad, pero tienes otras cosas buenas, hay ventajas de no ser madre. Por ejemplo, tienes menos ataduras y puedes ayudar a otros niños que lo necesiten, quizás, a otro lado del mundo a través del voluntariado.

Siempre hay alternativas. Aceptar que las cosas no son siempre como uno desea, intentar encontrar la parte positiva a la nueva realidad no escogida, buscar maneras alternativas para conseguir un objetivo similar o que te llene también,…

La mayoría de las veces estamos tan obsesionados en que la vida tiene que ser de un modo concreto que no vemos las posibilidades que nos ofrece la vida. Ten claro lo que quieres en tu vida pero sé flexible para tomar distintos caminos hasta conseguirlo. Y si no lo consigues, quizás hay otras cosas interesantes que también puedes hacer. Hay muchos colores en la vida, no te quedes sólo con uno.

Es cuestión de actitud y centrarse en lo que tienes y no en lo que te falta. Seguro que la vida te sorprenderá con alternativas muy interesantes si estás predispuest@ a aceptarlas.

¿Qué puedes hacer hoy? *

¿Qué hay en tu vida que no aceptas que no puede ser y te está creando infelicidad? ¿En qué te estás agarrando aunque sabes que no te hace feliz?

Ahora pregúntate lo mismo que preguntaba arriba:

  • ¿Por qué lo quieres?
  • ¿Cuáles son los motivos?
  • ¿Los puedes conseguir de otro modo?
  • ¿Qué puedes ganar de una vida sin lo que quieres? ¿Qué otros beneficios puedes conseguir?
  • ¿Qué alternativas puedes realizar que también te llenen?
  • ¿Qué hay de positivo en tu nueva realidad?
¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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