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Siente tus emociones (aunque no te gusten)

A todos nos gusta sentirnos bien y ser felices pero de vez en cuando, tenemos épocas en nuestra vida que se tiñen de emociones menos valoradas (o nada) como son la tristeza, la ira,…

Y es completamente normal sentir emociones de todo tipo: “buenas”, “malas”, positivas, negativas,… Es lo que nos hace humanos. Pero sólo nos preocupa cuando las emociones no nos hacen saltar de alegría y queremos que pasen lo más rápido posible y esto es precisamente lo que hace que se alarguen. Me voy a explicar.

Cuando estamos tristes, por ejemplo por una ruptura amorosa, es un proceso lento y largo porque no te desenamoras de un día para otro, así que estas emociones asociadas a la separación y a la pérdida de un ser querido, serán compañeras de viaje durante unos meses. Así que tienes varias opciones durante estos meses: puedes intentar evitar sentir esta tristeza (y todas las emociones asociadas como ira, rabia, frustración…) viviendo tus días bloqueando e intentando seguir viviendo del modo más cómodo posible o puedes aprovechar para sentirlas plenamente y sentirlas todas tal como se vayan presentando.

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Si optas por la primera opción, de bloquear tus emociones, probablemente los primeros meses lo irás “llevando” relativamente bien, con algún altibajo pero tampoco conseguirás estar completamente feliz al cabo de unos meses porque bloquear tus emociones negativas también bloquea en parte a tus emociones positivas. Además, si no dejas que las emociones se expresen, se van acumulando (como un embalse cuando llueve).

Si optas por la segunda opción y dejas sentir tus emociones tal como van apareciendo, quizás parecerás un caos emocional, estás tranquil@ y de repente te sientes muy triste y te echas a llorar durante horas. Pero luego, después de desahogarte, te sientes extrañamente bien y relajado y vuelve la paz en tu vida… hasta que te vuelves a sentir muy triste y te apetece volver a llorar (y lo haces). Y no, no te habrás vuelto loco, es normal: es la evolución natural de las emociones.

Supongo que ya sabes que las emociones no son buenas ni malas, no tienen un valor moral intrínseco sino que somos nosotros que les damos un valor positivo a las que nos gustan y uno negativo a las que no. Todas las emociones son válidas y útiles, por eso existen. Pero si no las expresamos correctamente, acaban persistiendo en el tiempo y esto puede conllevar a una activación permanente (y crónica) de nuestro sistema de activación (el que gestiona nuestro cuerpo, nuestros estados de alerta, el estrés,…)

En fin, que intentar controlar o luchar con estas emociones “negativas” acaba produciendo el efecto contrario y se hacen más resistentes y duraderas.

Como comentaba hace un momento, si dejas fluir tus emociones, puedes estar tan tranquilo y de repente estar muy triste, llorar y al cabo de un rato, volver a estar tan tranquilo y feliz. Y es completamente natural porque una reacción emocional básica es como una ola en el mar: es pequeña y va aumentando a medida que se acerca, crece y se hace muy grande y luego por si sola va perdiendo fuerza y velocidad hasta que vuelve a desaparecer entre el mar. Así, toda respuesta emocional tiene un inicio y un final, se agota.

Sin bloqueos, las emociones se van normalizando a lo largo del tiempo, es decir, al principio quizás llorarás cien veces en un día, pero a final de mes, serán la mitad, hasta que llegará un día que se extinguirán…

Pero, ¿qué pasa si intentas bloquear esa emoción? Pues que produce el efecto contrario y la emoción se intensifica, como poner un dique. Entonces las emociones serán más intensas, más fuertes y cuando consigan sobresalir, saldrán con mucha más fuerza, como una explosión. ¿Te ha pasado alguna vez que te vas callando las cosas y luego, cuando las dices te sale todo y de la peor manera posible? Pues eso es lo que sucede cuando bloqueas emociones.

Esta evitación experiencial es inútil ya que las emociones “negativas” son necesarias en nuestras vidas, forman parte de ellas y aunque no quieras que existan, seguirán estando aquí.

Así que la mejor opción es la aceptación emocional, aceptando lo que sientes en cada momento, dejarlas fluir y esperar que se vayan apagando solas.

¿Qué puedes hacer hoy? *

Puedes aprender a sentir tus emociones.  ¿Cómo? Pues escuchándote. Cuando sientas que te estás cabreando, por ejemplo, puedes decirlo “oye, perdona pero me estoy cabreando”, luego te vas a un sitio donde tu cabreo no afecte a nadie, gritas, te “cagas en todo”, esperas que te vayas relajando y cuando haya pasado, continuas con tu vida. Aunque lo más adecuado en estas situaciones de ira es ser consciente de lo que sientes ANTES de llegar al punto de explotar y evaluar porqué estás sintiendo lo que estás sintiendo (esto es un tema para otro día), este es un ejemplo de cómo sentir tus emociones.

Si lo que sientes es tristeza, pues siéntela, date el permiso de pasarte un fin de semana encerrad@ en casa triste, llorando, lamentándote y comiendo helado (también hay maneras más buenas de gestionar la “gula emocional” pero también es un tema para otro día, que somos humanos y nos merecemos un helado emocional de vez en cuando)… Esto es sentir la tristeza. Pero, hay que seguir viviendo, ni es bueno quedarse encerrado en la tristeza para siempre ni dejar de hacer cosas por completo. A veces tenemos que esforzarnos a hacer cosas (como hacer cosas que en estados normales nos hacen felices y nos gustan) aunque no nos apetezcan hacerlas ya que sino podemos caer en el pozo de la tristeza y cuesta mucho salir de allí. Está bien bajar el ritmo, escuchar lo que te pide tu cuerpo, expresar tus emociones, pero intentando seguir con tu vida cuando las emociones sean un poco más positivas.

Es importante aceptar que las emociones, sobre todo cuando son muy fuertes e intensas como en la muerte de algún ser querido, no se irán de un día para otro, en ocasiones las emociones tardan meses y hasta años en desaparecer. Por esto es importante seguir con tu vida aunque sientas tus emociones, si un día no te sientes capaz de nada, no hagas nada, pero el día que puedas hacer algo, haz algo, aunque sea poco. Escucha tu cuerpo y sabrás si hoy toca sentir mucha tristeza, sólo un poco, o sólo un ratito…

Lo más curioso de sentir tus emociones libremente es que te das cuenta que puedes sentir varias emociones a la vez, puedes estar triste y feliz a la vez, por ejemplo. Ya que puedes pasar un buen rato aunque estés muy triste por una pérdida en tu vida.

Paciencia, respeto hacia ti y permítete sentir.

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