Eliminar creencias limitantesReinventarteSer más feliz

¿Se puede aprender a ser feliz?

Normalmente pensamos que ser feliz es un estado que se tiene o no se tiene: o soy feliz o no lo soy. Pero como toda emoción, la felicidad no es un estado de blanco o negro, sí o no.

Si las emociones fueran constantemente extremas, estaríamos agotados. Por eso, normalmente estamos en un “estado base” o “Set-point” que es nuestro estado habitual de felicidad. Según tu genética, tus creencias, tu actitud y lo que hayas aprendido a lo largo de tu vida, este estado base será más alto o más bajo (vaya, que serás más feliz o menos como estado habitual. Si siempre eres negativo y sólo ves el lado malo de las cosas, probable tu estado base de felicidad será siempre bajo).

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Nuestro sistema homeoestático se encarga de mantener nuestro cuerpo estable (ya sabes que a nuestro cerebro le gusta ahorrar energía y cualquier desequilibrio es un desgaste energético) y con nuestras emociones pasa lo mismo. Por eso tenemos este estado base en el que siempre volvemos al mismo estado aunque pase algo extremadamente feliz en nuestras vidas (por ejemplo, las personas que han ganado la lotería, al cabo de un año tienen el mismo nivel de felicidad que tenían antes de que les tocara). Este equilibrio que nos mantiene en el estado base es la adaptación hedónica.

Tienes que imaginar la felicidad como una línea donde en un extremo hay la máxima infelicidad y al otro, la máxima felicidad. El resto de la línea es una variedad de intensidades intermedias…

Como ves, la felicidad es un estado que va de infeliz a feliz pero hay un montón de matices en el camino. Cuando pasas un buen rato con tus amigos, algún evento importante en tu vida como el nacimiento de un hijo o pequeños detalles como una cena al aire libre una noche estrellada de verano,… Todos estos momentos distintos pueden crear grandes momentos de felicidad, pero son momentos. Como toda emoción, tiene una evolución como una ola que crece, llega a su máximo y disminuye… Y claro, después de estos momentos tan intensos, cuando la emoción ha vuelto a bajar, la emoción que sientes es menos intensa, más modesta, pero no significa que dejes de ser feliz sino que has vuelto a tu estado base, a una felicidad más “económica” para el cerebro, más modesta.

Para empezar, ser feliz no será lo mismo para mí que para ti, podemos tener ciertos puntos en común pero otros tendrán más valor para ti y menos para mí. Y es importante tener claro qué significa para ti y qué valoras como importante para ser feliz. Analiza que es necesario para ser feliz. ¿Tener muchos amigos? ¿Hacer muchas cosas? ¿Viajar? ¿Tu familia? ¿Un trabajo mejor? ¿Estar sano? ¿Tener mucho dinero?

La felicidad no es tener un coche más grande sino disfrutar del coche que tienes. Y esto se puede aprender, puedes aprender a disfrutar de lo que tienes en vez de querer lo que no tienes. No se trata de ser feliz cuando tengas X o hagas Y, sino de ser feliz ahora, con lo que tienes y con lo que haces porque los objetivos sólo son objetivos temporales.

Así, ¿se puede aprender a ser feliz si tenemos una base que nos mantiene estables en el mismo estado? La respuesta es sí y no. Hay un factor genético importante donde nuestro bienestar se hereda (se dice que un 50%) pero también hay factor personal que puede modificar este nivel de felicidad (un 40%) y es el que nos interesa aquí. Del mismo modo que podemos cambiar el estado base de nuestro peso (¿te has fijado que cuando haces dieta, al dejar de hacerla acabas volviendo al peso de siempre? Esto es el set-point.), si te mantienes el suficiente tiempo en el mismo estado, este estado base sube (o baja) y se adapta a la nueva estabilidad (si consigues mantener el peso ciertos meses, es probable que se convierta en tu nuevo set-point, pero si al dejar la dieta empiezas a comer como antes, de seguida volverás al peso inicial (o más)).

Además, tenemos la suerte de tener un cerebro plástico. ¿Y qué significa esto? Pues que nuestras neuronas se mueven y se adaptan a nuestras necesidades. Del mismo modo que cuando una persona pierde una extremidad, las neuronas encargadas de ésta pueden cambiar sus tareas para realizar otras tareas más importantes ya que no están siendo usadas por la extremidad amputada; o del mismo modo que una persona que entrena una habilidad específica desarrolla una mayor cantidad de conexiones de neuronas para facilitar ésta tarea, nuestro cerebro puede cambiar las creencias que ha aprendido a lo largo de los años para crear creencias que sean más adecuadas y te ayuden a ser feliz.

Un ejemplo de plasticidad con el entrenamiento físico enfocado. Un mono fue entrenado diariamente para realizar una tarea donde tenía que utilizar 3 falanges de los dedos. Al cabo de un tiempo, la zona del cerebro que se encarga de las regiones dactilares, había crecido considerablemente (más conexiones neuronales).

Hay determinados componentes del bienestar que son modificables y son imprescindibles para ser feliz como la actitud, la actividad y los hábitos cotidianos y pueden contribuir a mejorar nuestro estado de ánimo. Aprendiendo técnicas para mejorar tu actitud, para cambiar tus hábitos o realizar actividades que mejoren tu bienestar (como el deporte, convivir con la naturaleza,…) pueden subir tu set-point y por tanto, tu felicidad.

 “Ser feliz requiere disciplina, constancia, perseverancia y ser consciente de uno mismo”.

Debes querer ser feliz y estar dispuesto a aprender las herramientas para mejorar tu bienestar personal, que es el que te ayudará a ser feliz permanentemente ya que todo lo demás (y más si es material), será un parche temporal de felicidad. Si evalúas tus conductas, tus pensamientos y tomar consciencia de ti mismo, de lo que piensas, de lo que sientes, de cómo interactúas con tu entorno, de lo que haces… y de si esto te hace más feliz o más infeliz, podrás emprezar a ser feliz. Porqué sólo depende de ti y de cómo reaccionas a la vida.

¿Qué puedes hacer hoy? *

Intenta responder estas preguntas para ser consciente de lo que pasa en tu cabeza:

  • ¿Cómo te levantas por la mañana? ¿Cómo es tu actitud? ¿Qué es lo primero que piensas al levantarte?
  • ¿Cómo te sientes cuando estás trabajando?
  • ¿Cómo reaccionas cuando alguien te dice algo agradable? ¿Y cuando alguien te dice algo desagradable?
  • ¿Cómo actúas con la gente de tu entorno (conocidos y desconocidos)?
  • ¿Cuántas veces al día piensas en lo que te preocupa? ¿Y en cosas agradables?
  • ¿Qué sientes cuando comes? ¿Disfrutas? ¿Te sientes mal?
  • ¿Cómo te sientes cuando llegas a casa? ¿Todavía te queda energía? ¿O estás agotado?

Ser consciente es saber qué piensas, cuándo, cómo, que sientes,… es conocerse.

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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