Conocer tu cuerpo y tu menteDirigir tu vidaEliminar creencias limitantesGestionar tus emocionesMotivarteQuererte másReinventarteSer más felizSuperar momentos difíciles

¿Por qué las soluciones milagrosas no existen?

Aunque sería fantástico y maravilloso tener una pastillita o un botoncito que con tomarla o apretarlo todo cambiara, ni existe ni funciona así. Normalmente es todo lo contrario, a veces todo parece muy difícil e imposible. Y te voy a contar porqué…

Nuestro cuerpo y nuestro cerebro están preparados para optimizar energía. Cuando teníamos que cazar nuestra comida no sabíamos si tendríamos suerte y cazaríamos cada día, así que nuestro cerebro siempre intenta ahorra energía en todo. También en los procesos cerebrales que intenta automatizarlos todos para que funcionen sin nuestra atención y así gastamos menos energía. ¿Y sabes qué significa esto? Pues que desde pequeños vamos aprendiendo creencias, acciones, maneras de pensar y de sentir que se van haciendo automáticas y van quedando guardadas en un cajón llenas de polvo al fondo del cerebro porque éste sabe que ante una situación X, tiene que actuar de una manera concreta.

¿No tienes tiempo de leerlo todo? Apúntate aquí y escúchalo gratis

 

Vamos a ver un ejemplo. Por ejemplo, cuando eres pequeñ@ aprendes que hablar en público es muy “peligroso” porque te expones delante de todos a equivocarte, a que te juzguen, a quedar mal… y por eso, cada vez que tengas que hablar en público te pondrás muy nervios@. Y como has aprendido esto desde pequeñ@ y has evitado a toda costa hacerlo, si de repente tienes que hablar en público cada semana, para cambiar esta conducta tendrás que ir hasta el fondo del cerebro a sacar el polvo de la caja de “cómo comportarse cuando tengas que hablar en público”. El problema es que la caja no está etiquetada y se mueve por todo el cerebro porque probablemente estará asociada a otra caja como “No valgo lo suficiente” o “Soy un desastre” y queda todo mezclado. Así que cada vez que salgas a hablar en público e intentes gestionar tu nerviosismo, aparecerán problemas asociados como dudar de tu validez como orador, ataques de ansiedad, etc…

Y aunque el ejemplo de las cajas llenas de polvo en el desván del cerebro es muy básico, la idea es esta. Cada vez que salgas de tu zona de confort para cambiar una conducta, una creencia, un pensamiento o un sentimiento que has estado usado durante muchos años, experimentarás precisamente las emociones, sentimientos y pensamientos que no quieres experimentar. Es un mecanismo de defensa del cerebro para proteger a sus “cajas”, para proteger sus conductas automatizadas que él considera que ya le funcionan bien y no necesitan ser cambiadas (aunque esto te cree ansiedad y tristeza cada vez que lo tengas que afrontar).

El cerebro protege a tu sistema de cualquier cambio porque los cambios necesitan reestructuración y por ende, un gasto energético importante.

Esto quiere decir que cualquier cambio estable requerirá esfuerzo. Seguramente, si alguna vez has hecho algún curso o has leído algún texto que te ha abierto los ojos (aquellos momentos que sientes que te has iluminado), en ese momento y quizás en las próximas horas o días, sientes que has hecho un cambio real, que por fin has tenido un “Breakthrough”, un gran avance. Peeero, al cabo de unos días tienes una recaída muy fuerte y todo lo que habías conseguido, parece que haya desaparecido. Pero no ha desaparecido, no te desanimes. Son recaídas porque al cerebro no le gusta hacer cambios, le gusta lo fácil y lo que no gasta energía. Pero por suerte, como en los videojuegos que salvan la partida en ciertas partes, no has perdido todo el camino recorrido. Si no te abandonas en las lamentaciones y las penas, la próxima vez que vuelvas a intentarlo te costará un poco menos e irás un poco más deprisa…

Por suerte o por desgracia, el proceso de crecimiento es así, un ciclo continuado de liberarse de antiguos bloqueos para avanzar a nuevos retos y nuevos bloqueos más profundos. Aunque nos gustaría que el crecimiento y nuestra evolución fuera más lineal, es un proceso con muchos altibajos. Piensa que te has pasado muuuchos años creando y construyendo tus defensas y tus costumbres y no se pueden derribar y cambiar de un día para otro.

* Imagen extraída de Google

Imagina un árbol torcido por el viento. Si quisieras erguirlo de golpe se rompería. Necesitas atarlo a una cuerda e ir tensionándola poco a poco, cada día un poco más. Y aun así, el árbol no estará perfectamente recto, estará abultado, marcando lo que un día fue, aunque ahora siga recto hacia el cielo. Y seguramente, se volverá a torcer y tendrás que volver a enderezarlo.

El crecimiento personal es un trabajo de toda la vida. Si te lo tomas con calma, sabiendo que cada día serás un poco mejor, que somos humanos y sentimos alegría y tristeza, felicidad y pena, ira y calma a partes iguales, entenderás que en la vida tenemos que pasar por todo y que todo forma parte de nuestra vida. Y te lo tomarás todo con más calma…

 

¿Qué puedes hacer hoy? *

Permítete ser humano y sigue intentándolo.

Tendrás épocas en tu vida que estarás más triste que feliz, no te ahogues en la tristeza. Acepta que es un estado pasajero e inevitable porque eres humano y los humanos tenemos emociones de todo tipo. Y sigue adelante. Inténtalo y si no puedes, mañana lo vuelves a intentar. Cada día costará un poco menos.

 

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

 

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.