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Lo que pensamos que nos hará felices (pero no lo hará)

Hoy, día 20 de junio, es el Yellow day (sí, les encanta poner nombres a todo) y se supone que es el día más feliz del año. ¿Los motivos? El aumento de la temperatura, se acercan las vacaciones, más horas de luz, la paga doble, llega el verano,…

Por eso, aprovechando que es el día más feliz del año, vamos a hablar de lo que creemos que nos hará felices pero que en realidad no es así (o solo un poco)…

Para ti, ¿qué crees que te ayudará a ser más feliz si lo consigues y lo tienes en tu vida?

Si tengo un buen trabajo, seré más feliz

Tener un buen trabajo en una buena empresa, con un buen sueldo… Sí, ¿no? Sobretodo si eres estudiante y estás estudiando en la Universidad, tu intención es salir de allí y conseguir un buen trabajo, ¿verdad? Pues bien, Gilbert&cía estudiaron qué sucedería si los universitarios hacían una entrevista de trabajo en lo que consideraban que era un buen lugar de trabajo y querían conseguir. Primero les preguntaron que predijeran cómo se sentirían si conseguían este trabajo de 1: «no estás feliz» a 10: «muy feliz». Los estudiantes dijeron 6, 7, 8,… pero luego les dijeron que no lo conseguían y tenían que volver a valorar su nivel de felicidad, y éste era de 4, 5, 3,…

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Los resultados mostraron que, aunque se esperara que la felicidad bajara en torno a 2 puntos, el descenso fue de un solo punto. Sí baja el nivel de felicidad pero mucho menos de los esperado.

También evaluaron qué pasaría si durante la entrevista sucediera algo que tú consideraras que era injusto, como que no miraran tus calificaciones y no te dieran el trabajo. La predicción en este caso, también es que bajará. ¿La realidad? Que el descenso es de 0 ya que se puede justificar diciendo que no saben de lo que hablan, que se pierden al mejor candidato,…

Así que, tener un buen trabajo no es suficiente para aumentar tu felicidad.

¿Y si está bien pagado?

Si tengo más dinero, seré más feliz

El dinero es el centro de atención de muchos de nosotros, y es normal porque es la moneda de cambio para vivir, para comer, para sobrevivir… Pero siempre creemos que si tenemos más dinero, seremos más felices. Así que no son pocos los estudios que se han hecho para saber si realmente el dinero da la felicidad.

Uno de ellos, con Ed Diener, estudió la riqueza psicológica, es decir, cuál es la correlación entre los ingresos y la satisfacción con la vida (o sea, ¿a más ingresos más felicidad?). Una correlación fuerte sería de 0.99; una más baja, de 0.25. Pues bien, se descubrió que la correlación entre ingresos y satisfacción con la vida es del 0.10, muy baja, así que no es significativo.

Eso sí, se descubrió que en países pobres, si aumentan tus ingresos, sí aumenta tu satisfacción con la vida. Esto se explica porque si eres muy pobre, no puedes satisfacer tus necesidades básicas, así que tener más dinero te permitirá cubrirlas: agua, atención sanitaria, comida,… Sin embargo, en un país rico, como ya tenemos las necesidades básicas cubiertas, no va a cambiar demasiado nuestra satisfacción.

También se ha evaluado el nivel de felicidad a lo largo de la historia. ¿Somos más felices ahora que en los años 40? En los años 40 solo 2/3 de las casas tenían duchas, agua caliente, televisión,… Se supone que sus necesidades básicas estaban menos satisfechas que ahora, así que su felicidad debería ser más baja. Lo curioso es que el promedio de felicidad reportado en 2015 en EEUU fue de 7.2 sobre 10. ¿Cuál era la de 1940? Pues un poco más alta: 7.5.

¿Eres tu peor enemigo? ¿Eres la primera en dudar de ti? ¿Quieres aprender a quererte y a tratarte bien? ¡Empezamos curso nuevo!

Esta es «la paradoja americana» que describió David Myers (aunque se puede aplicar en muchos países desarrollados): «comparados con sus abuelos, los adultos jóvenes de hoy han crecido con mucha mayor prosperidad, ligeramente menos felicidad y en realidad un riesgo mucho mayor de depresión y de todo tipo de patologías sociales«.

Y para terminar, ¿crees que existe una cantidad de dinero límite en el que, una vez alcanzado, ya no va a aumentar más tu felicidad? Lahneman y Deaton descubrieron que sí. Observaron que había ciertos «afectos positivos» que permitían predecir tu felicidad como cuánto sonríes en tu vida diaria, si afirmas «no estar triste» (lo contrario a estar ansioso o preocupado) y estar libre de estrés.

En función de estas mediciones, vieron que sí, a medida que tienes más dinero, estos afectos positivos van mejorando pero se acaban estabilizando. Y la cifra donde se estabilizan es en torno a los 75000 dólares (66500€).

Tu bienestar emocional aumenta con tus ingresos pero se detiene a los 66500 euros.

Se supone que esta cantidad te permite tenerlo todo cubierto en tu vida y crees que el dinero deja de ser un problema y por esto, esta es la cifra límite.

También descubrieron que, aunque tu bienestar emocional no sube después de esta cifra, tu propia evaluación de tu vida sí sube, es decir, unos ingresos altos quizás no significan más felicidad pero te hacen pensar que debes tener una vida más feliz porque ganas X dinero y crees que tienes una buena vida por eso. Hay un desajuste entre cómo te sientes y cómo evalúas tu vida.

Si tengo una casa con jardín, un coche nuevo, un móvil mejor,… seré más feliz

También creemos que los objetos y todo lo material que compramos nos harán más felices y nos harán sentir mejor. Pero la realidad es que pensar en el materialismo, querer lujos y luchar por conseguirlos parece que nos hace sentir peor de lo que estaríamos antes de haberlos conseguido.

En un estudio antiguo de Nickerson, evaluaron las actitudes materialistas y descubrieron que las personas que tenían conductas más materialistas, que querían cosas, tenían menor satisfacción con la vida que las no materialistas, al cabo de 20 años. Hasta tienen más trastornos de la salud mental las personas materialistas.

Si tengo una pareja seré más feliz

Otra creencia muy arraigada (gracias Disney), es que tu media naranja te hará feliz: enamorarte, casarte,… Así que se estudió si las personas casadas son más felices que las solteras… Descubrieron que las personas casadas son más felices en el primer o segundo año de casados, el efecto «luna de miel». Pero al cabo de 1-2 años, se vuelve a los valores iniciales, así que las personas casadas son tan felices como las solteras.

Sin embargo, si es un matrimonio infeliz, puede incluso ser peor.

Si tengo el cuerpo perfecto seré más feliz

Otra creencia muy arraigada es que, con el cuerpo socialmente aceptado, con una nariz más pequeña o unos pechos más grandes, seremos mucho más felices.

Jackson estudió a unas 2000 personas obesas para ver si perder peso las haría más felices. Escogieron seguir a personas que estaban haciendo un programa para perder peso. Algunas de ellas conseguirían bajar peso, otras lo ganarían y otras pesarían lo mismo. Todos creían que empezar este programa les iba a hacer más felices.

Cuatro años después del programa, la gente que había perdido peso era la que estaba más deprimida (casi el doble).

Con la cirugía estética sucede algo similar. Von Soest siguió a unos adolescentes durante más de 13 años y algunos de ellos se sometieron a una cirugía estética. Antes de la cirugía, eran personas que les gustaba menos su aspecto físico que los demás, con pensamientos suicidas, consumo de alcohol o problemas de trastorno de conducta. Pero después de esta, todavía empeoraron más estos valores negativos.

Así que la belleza tampoco ayuda a ser más felices.

Entonces, ¿qué te ayudará a ser más feliz si todo esto no es suficiente? Tus creencias, tus pensamientos, tus emociones,… Sigue leyendo los artículos de Becoming para saber más sobre cómo sí puedes ser más feliz. 😉

¿Qué puedes hacer hoy? *?

Evalúa tus creencias, ¿con cuál de ellas te identificas?

¿Qué es lo que crees que necesitas conseguir para ser más feliz?

¿Cuáles son tus creencias asociadas?

¿NUEVO? Descubre los primeros pasos para aprender a vivir mejor y tener una vida más feliz

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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