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Lo que he aprendido este verano

¡Hola! ¡¡Ya estamos de vuelta!! Tengo que confesar que me encanta septiembre porque para mí es como año nuevo. En agosto el país se paraliza y lo normal es hacer un parón, así que si empiezas el año en enero queda dividido por las vacaciones de agosto. En cambio, si empiezas en septiembre, lo vas haciendo del tirón hasta julio…

En fin, que en septiembre no solo vengo con las pilas cargadas por las vacaciones sino que también vengo muy motivada porque tengo todo un “curso” por delante para hacer muchas cosas.

Y nada, para empezar este nuevo curso con motivación, quería contarte algunas de las cosas que he descubierto y aprendido este verano. Quizás no se trata tanto de aprendizajes porque son cosas que ya sabía pero si son cosas que te suceden y cuando eres consciente de que te suceden, te das cuenta que vas por el buen camino y que el crecimiento personal que has ido trabajando tiene sus recompensas.

Así que, ¡allá vamos! Lo que he aprendido este verano:

He aprendido que todo el esfuerzo y la perseverancia tienen recompensa. El crecimiento personal no es fácil. Y no hablo solo de ser mejor persona sino de esforzarse para transformar ciertas conductas y creencias negativas que te empequeñecen y entristecen por otras que te ayuden a conseguir tus objetivos y te permitan ser más feliz. Y para conseguir esto tienes que ser tozudo y perseverar un montón, muchísimo. Porque como ya he dicho otras veces, el cerebro está diseñado para ahorrar energía y utiliza toooodos sus mecanismos para no cambiar y automatizarlo todo y conseguir éste fin. Así que para conseguir dejar de decirte que eres un inútil (por ejemplo), tienes que estar muy alerta de tus pensamientos y pararlos siempre (SIEMPRE) cuando están sucediendo, o justo después, hasta que tu cerebro va aprendiendo que NO tienes que decirte estas cosas porque ni son verdad ni son buenas para ti. Y eliminar un hábito aprendido durante 20-30-40-50 años, no es fácil… Te voy a poner un ejemplo, imagina que tienes un jardín con césped y está dividido por un caminito que se ha hecho a lo largo del tiempo de pasar por ahí cada día durante años.

* Imagen de google
*Imagen de google

Es un camino de tierra y no crece hierba porque está muy compacto. Entonces, un día decides que no quieres este camino en medio y quieres ponerlo a un lado del jardín y así no lo divides. ¿Qué harás para conseguirlo? Probablemente, el primer paso será dejar de pasar por ahí, obviamente… pero como hace tanto tiempo que pasas por ahí, si vas despistado volverás a pasar varias veces sin darte cuenta, tendrás que ser consciente de lo que haces para evitar pasar por ahí y anticiparte a tu hábito. Además, puedes empezar a crear el nuevo camino pasando por encima del césped. Al principio no se notará pero poco a poco irá quedando el camino más marcado hasta que se vaya muriendo la hierba para dejar paso a la tierra que será tu nuevo camino. Pero todo esto se consigue siendo consciente, esforzándote y perseverando (y nunca abandonar).


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He aprendido que mi actitud lo es (casi) ¡TODO! Cuando te fijas en las cosas bonitas de tu alrededor, en las cosas buenas de las personas, cuando agradeces lo que tienes en vez de fijarte en lo que te falta, la vida te sonríe. O quizás no solo es la vida, tú también sonríes. Haz una prueba, ve con una sonrisa por la calle y te darás cuenta que la gente que haga contacto visual contigo también sonreirá. O sé amable con la gente que te encuentres y la mayoría de ellos también lo será… Agradecer es uno de los sentimientos más bonitos que existen y además, es uno de los que te repercutirá consecuencias más agradables también. Cambia tu actitud y cambiarás tu vida. 🙂

También he descubierto que es bueno no esperar nada pero confiar en que todo es posible ya que la vida te sorprende gratamente. Una de nuestras mayores fuentes de infelicidad es negarnos a aceptar lo que nos sucede. Tenemos una idea preestablecida de lo que queremos que nos pase o de como tienen que ser las cosas y cuando no sucede como queremos, es el fin del mundo. Es obvio que esperar que una cosa sea de un modo concreto cuando no depende al 100% de nosotros (y casi nada depende al 100% de nosotros), es muy difícil que así sea, así que es probable que nos decepcionemos, no enfademos porque las cosas no son como esperábamos. Pero, ¿qué pasa si aceptamos que las cosas son como son y que si son así es porqué tienen que ser así? Sé que suena muy zen dicho así y es muuuucho más fácil decirlo que hacerlo pero te lo digo porque yo lo he hecho, lo hago y sé que es difícil, me he pasado años intentando entender como aceptar algo que no quieres sin sentir frustración ni resignación. Pero gracias a las circunstancias de la vida, este año lo he aprendido… y ya veremos cómo va evolucionando pero aprender a aceptar lo que te sucede te libera un montón. Así que la próxima vez que te suceda algo que no quieres, puedes empezar a pensar que la vida tiene planes mejores para ti y que ése no era el camino adecuado (recuerda que todo es cuestión de actitud y cómo te tomes lo que te sucede). ¿Y sabes qué pasa cuando aceptas lo que te va sucediendo? Que luego te pasan cosas todavía más bonitas que las que esperabas. Y aquí va mi siguiente aprendizaje…

Las cosas imposibles suceden. Hemos aprendido a lo largo de los años que hay cosas que pueden pasarnos y cosas que no y nos limitamos. Nos encerramos en una caja pequeña porque nosotros somos X y nunca nos pueden pasar cosas extraordinarias porque son cosas que pasan a los demás, en las películas o en sueños, pero no a nosotros. ¡Y es muuuuy falso! Te pasa lo que te permites que te pase. Y como nos pasamos el día pensando en lo que podemos o no podemos hacer, en lo que queremos que nos pase y tenemos una mente limitada, estamos deseando cosas pequeñas para nosotros.

Tus limitaciones son tuyas 😉 *Imagen de google

Por eso, cuando aceptas y dejas que te sorprenda la vida, estás abriendo tu mente mucho más allá de lo que crees que mereces y es justamente ahí donde aparece la magia. Solo debes dejar que suceda…


Confía en que la vida te sorprenderá gratamente y deja que suceda.

Resumiendo:

  • Sé consciente de lo que haces, esfuérzate y no abandones, sigue perseverando.
  • Tu actitud lo es todo. Quédate con lo bonito y da las gracias por lo que tienes (olvida lo que te falta).
  • No esperes nada, acepta lo que sucede y deja que la vida te sorprenda positivamente (porque lo hará).
  • Confía.
  • Deja paso a lo imposible, deja que te sucedan cosas bonitas, ¡date permiso!

¿Qué puedes hacer hoy? *

Vamos a reflexionar un poco…

  • ¿Qué puedes aprender de tu verano?
  • ¿En qué quieres perseverar?
  • ¿Cuál es tu mayor logro personal?
  •   ¿Qué deberías aceptar de tu vida?
  •   ¿En qué te limitas?
¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

?– No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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