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Lo que he aprendido este 2018

Después del artículo que escribí al final de este verano, me animé a preparar éste sobre todo lo que he aprendido este 2018. Este año ha sido muy intenso: algunas cosas han sido muy buenas, otras muy tristes,… pero a veces el dolor es necesario para aprender, para avanzar, para valorar lo que tienes,… Así que me quedo en que ha estado un año intenso lleno de aprendizajes, experiencias y descubrimientos. Así que, aquí van algunos de los aprendizajes más relevantes de este año…

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  • Agradecer es una fuente brutal de bienestar. Ya hace tiempo que practico el agradecimiento pero este año empecé más en serio con el Ho’oponopono y me ha sorprendido mucho. Soy partidaria de tener la mente abierta y probar las cosas antes de sentenciarlas con un «esto es un chorrada» aunque me parezca que no me va a funcionar o me parezca absurdo. El Ho’oponopono, sólo con su nombre, ya parece una tontería… peeeeroooo, después de probarlo durante un tiempo, he de admitir que funciona, no sé porqué ni cómo pero funciona. Después de repetir varias veces el «mantra», no solo estás más tranquilo y relajado sino que además, te sientes en paz y más feliz. Y a la larga, se convierte en bienestar. Cuando tengo un mal día, me paso el día repitiendo «lo siento, perdóname, te amo, gracias»,… y me acabo relajando, se me pasa el cabreo, o lo que sea que tenga. Además, dar las gracias por lo que tienes (o por lo que sabes que llegará en tu vida), te produce mucha satisfacción y bienestar y no puedo hacer más que recomendarlo SIEMPRE a todo el mundo.
  • La naturaleza es mi lugar. Hace años que intento meditar y me cuesta un montón, soy muy dispersa y me distraigo mucho. Mi mente no para pero es que está entrenada para ello porque mi mente es mi herramienta de trabajo… Así que aunque lo sigo intentando (la perseverancia también es algo que he visto que sí tiene recompensa este año), he descubierto que el mejor sitio para meditar para mi es la naturaleza. Solo tengo que estar allí, encima de una montaña viendo lo perfecta que es la naturaleza, o viendo un atardecer (los amaneceres me cuestan más de ver jeje), o paseando por un paisaje bonito… Ahí mi mente se para, solo aprecia la belleza y se emociona por lo bonito y fantástico que es y no necesito ninguna meditación para sentir felicidad máxima y absoluta y toda la energía que me rodea.
  • Lo mejor para superar la tristeza es sentirla plenamente. Cuando estás triste por algo, es absurdo forzarse a alegrarse porque no dejarás de estar triste, solo lo camuflarás, la tristeza estará allí, te guste o no. Está bien quedarse encerrado en casa (ojo, solo el tiempo necesario para hacer el duelo de lo que sea, no más), está bien llorar, estar triste, no tener ganas de hacer nada. Está bien estar triste de vez en cuando. Aun así, es importante intentar seguir con tu vida y cuando tu cuerpo, tu mente y tu tristeza te digan que no pueden, que se quieren quedar en casa, pues respetarlo y darte tiempo.  No te esfuerces en dejar de estar triste, al contrario, llora, desahógate, habla con gente de confianza, suéltalo todo, grita si hace falta, pero siéntelo… y luego descubrirás el siguiente aprendizaje:
  • Se puede ser feliz y estar triste a la vez. Cuando sientes lo que sientes sin quererlo cambiar ni eliminar, descubres que puedes ser feliz y estar triste a la vez, que la vida es muy bonita aunque ahora mismo te toque estar triste por las circunstancias en las que te encuentras. Acéptalo. Todo pasa, todo tiene su momento. Como decía antes, disfruta del presente, escúchate y acepta como te sientas. Si puedes salir y disfrutar hazlo, si de repente tienes ganas de llorar, hazlo, siente y vive, que de eso se trata vivir. Y descubrirás que puedes ser feliz aunque estés triste, que puedes ser feliz y estar triste a la vez.
  • Vive aunque duela, al cabo de un año será una experiencia y un aprendizaje. A menudo dejamos pasar cosas, no nos arriesgamos por el miedo a sufrir, no queremos tener una mascota por el miedo al dolor de despedirse de ella cuando sea viejita, a tener pareja por miedo a que no funcione… Y resulta que por culpa de ese miedo a sufrir nos perdemos muchísimas cosas, nos perdemos 16 años con el amor incondicional de un perro, una pareja que puede durar mucho o poco, o la vergüenza de cantar en un karaoke y las risas descontroladas después de haberlo hecho,…  Hay mil cosas por vivir en la vida y en la mayoría de los casos, hacerlo puede suponer sufrir pero antes habrás vivido esa experiencia y la habrás disfrutado y cuando haya pasado la tormenta, con el tiempo te alegrarás de haberlo probado, de haberlo intentado y o quedará un buen recuerdo o habrá un buen aprendizaje. No te quedes con las ganas y vívelo…
  • El amor no es suficiente. En realidad ya lo sabía pero este año ha sido un recordatorio de que con el amor no basta. Compartir tu vida con una persona requiere esfuerzo, dedicación e implicación por ambos lados. Querer a alguien y dejar que la relación se nutra por si sola es insuficiente (normalmente) para que una relación funcione. Y aunque quieras mucho a alguien, a veces debes saber dejar marchar a esa persona por tu bienestar (y el del otro). Cuando una relación no multiplica ni suma hay que separar caminos para  ser feliz. Quédate con los buenos recuerdos y todo lo compartido, intenta aprender de lo que no ha funcionado y sigue hacia adelante. Y aquí va el siguiente aprendizaje muy relacionado…
  • Si no suma no vale la pena. Ninguna situación ni relación vale la pena si no suma. No te quedes con quien no te quiere, con quien no te cuida ni te valora. Un trabajo no vale tu felicidad, un amigo no vale tu bienestar, una pareja no vale tu autoestima,… Tal cual: Si NO suma, NO vale la pena. Quédate solo con las personas que tienen tiempo para ti: para escucharte, para tener detalles contigo, para cuidarte, para preocuparse por ti, para preguntarte cómo estás, para responderte los whatsapps, para tomar un café contigo, para desviarse de su camino para estar solo 5 minutos contigo, para saber cuando necesitas alguien a tu lado, para pasarlo bien contigo,… Recuérdalo: si no suma no vale la pena.  ¡Valórate!
  • A cuidarme por dentro, a cuidar de mis pensamientos, de mi actitud y de darme permiso para sentir. No permitir que los pensamientos negativos, las creencias irracionales y los miedos escojan por mi y me limiten. A alejarme de personas que restaban, a valorarme y tener claro lo que me merezco y no conformarme con menos. Me he dado cuenta que la mayoría de nosotros nos conformamos con menos porque creemos que no merecemos más y no es verdad. Yo me lo merezco todo, tu también. Elígete a ti por encima de todo y cuídate, valórate y ten claro lo que quieres y no te conformes con menos. Sé tu mejor amigo porque eres la persona con la que pasarás más tiempo de todas y de ti depende cuidarte o no. A no dejar que la mente te manipule y te controle y que deje de ser tu kryptonita para ser tu superpoder. Que tu puedes hacer prácticamente cualquier cosa que te propongas si tienes la actitud, la perseverancia y las herramientas adecuadas.
  • Aceptar y entender que todo está bien. A veces no tenemos o no nos sucede lo que queremos, pero si en vez de rebotarnos lo aceptamos e intentamos entender qué podemos sacar de provecho de esta situación, descubriremos que efectivamente hay algo que podemos hacer, que podemos aprender, que podemos cambiar, que podemos entender en este preciso instante. Y no es fácil, me ha costado mucho entenderlo, no solo aceptar que es lo que es y que está bien que así sea, sino entender que realmente es lo mejor que puede suceder. Muuchas veces nos encallamos en una situación o con una persona que nos resta y no queremos marcharnos de ahí porqué es lo que queríamos, es lo que esperábamos… pero a veces no es lo que nos conviene ahora, o no estamos preparados o no es el momento o precisamente, el momento ya ha pasado. Así que está bien aceptarlo, pasar página, tirar hacia adelante y aprovechar la situación actual para ganar algo de ella. Es decir, si estamos en esta situación ahora mismo, o podemos rebotarnos o podemos intentar sacarle provecho, así que descubre qué tiene esta situación para ofrecerte, qué puedes ganar de esta situación actual y hazlo, te darás cuenta que a partir de aquí empezarán a abrirse puertas.
  • A dejar de anticiparme,  porque las cosas casi nunca suceden como esperamos. Nos pasamos la vida montándonos películas en la cabeza de cómo tienen que suceder las cosas, cuándo tienen que pasar, qué nos puede pasar y qué no… Y la realidad es que las cosas pasan, aunque hagamos planes de cómo tienen que pasar. Y a veces pasarán como esperamos pero la mayoría de las veces no. Así que, ¿para qué pensar tanto en lo que puede suceder si no sabemos qué pasará? Dejémonos de anticiparnos y empecemos a vivir el presente que es lo único que tenemos seguro: el AHORA. Y el mañana ya se verá… ya veremos que pasa mañana…
  • En empezar a creer en las cosas imposibles. Yo soy un poco de «si no lo veo no me lo creo» y no descarto nada pero no me lo creo del todo hasta que no lo veo con mis ojos… Y hablar de milagros y de magia no me gusta porque parece que hable de cosas muy esotéricas y religiosas y tienen poca credibilidad. Pero este año me han pasado cosas que creía imposibles, desde las más tontas como las de encontrar aparcamiento en sitios donde pensaba que no podría aparcar nunca, a cumplir sueños que creía imposibles o muy lejanos como viajes espectaculares que pensaba que éste año no podría hacer. En el fondo, todo esto no es más que ir más allá de nuestras creencias limitantes que hacen que creamos que no somos suficiente, que a nosotros nos pueden pasarnos cosas magníficas si permitimos que nos pasen, si estamos predispuestos y abiertos de verdad a que suceden. Y te digo que suceden, ¡sí! Las cosas imposibles suceden, solo necesitas estar abierto, predispuesto y dar un paso adelante, aunque tengas miedo, dudas o lo que sea…  Si realmente lo deseas, puedes empezar a dar pasos hacia aquello que quieres y acaba saliendo, de un modo u otro, lo puedes acabar realizando… En el fondo todo es más sencillo de lo que creemos y podemos crear esas cosas que tanto anhelamos… 
  • A confiar. Confiar en la vida, en mi, en mis posibilidades, en la belleza y la inmensidad de la naturaleza, del mundo, en las cosas buenas que llegan, en que todo tiene su motivo, que de todo se aprende y se puede crecer… Y sobretodo a confiar en que todo es posible, en que todo puede ser, quizás no tal como esperabas pero si puede ser igual de bueno, o todavía más, todavía más sorprendente, o diferente, pero igual de bueno si lo aceptas y dejas fluir…

En fin, que este año ha sido muy productivo en cuanto a aprendizajes se refiere, a experiencias, a sorpresas… Así que confío en seguir aprendiendo mucho este 2019, en seguir descubriendo y disfrutando de lo que la vida me depare.

¿Qué has aprendido tu este año?

Para el próximo año, te deseo un año lleno de grandes aprendizajes, grandes momentos y muchas sorpresas, pequeñas y grandes que te ayuden a vivir intensamente y feliz, que lo mejor para ti te llegue este año…

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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