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Las crisis son necesarias para crecer (o lo que podemos aprender de las langostas)

Hay un vídeo muy corto en youtube del Rabino Abraham Twerski que explica cómo crece una langosta. La langosta es un ser vivo muy blando que vive dentro de un caparazón muy duro pero este caparazón no se expande. Así que llega un momento en que la langosta ha crecido demasiado y empieza a estar incómoda en este caparazón porque ya no cabe en él. Entonces, para seguir creciendo, lo que hace es ir a las rocas a protegerse para poder salir de este caparazón viejo y tener uno de nuevo y más grande. Y esto, lo va haciendo varias veces a lo largo de su vida.

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Con este ejemplo tan sencillo de la langosta, podemos extraer varias cosas de los ejemplos que nos pone la naturaleza:

  • El hecho que la langosta esté incómoda dentro del caparazón es lo que hace que ésta lo cambie. Así que la incomodidad la ayuda a crecer, a cambiar. Lo mismo pasa con nosotros, si estamos bien con algo, ¿por qué deberíamos cambiarlo si estamos bien? Por eso aparece la incomodidad, para que estemos incómodos, como su palabra indica y así hagamos algún cambio. La incomodidad nos permite cambiar cosas para mejorar, para crecer.
  • Para hacer el cambio es necesario ir a un lugar seguro. La langosta se refugia detrás de las rocas para evitar depredadores. Nosotros, quizás necesitamos un tiempo de reflexión, un tiempo para curar nuestras heridas, ayuda de una persona experta o un mentor,… Ante la adversidad es normal sentir emociones como la tristeza que nos “obligan” a refugiarnos a nuestro interior y a protegernos, así, nos permiten reflexionar y recargar pilas, para volver a arrancar con más fuerza.
  • Estos cambios y momentos de incomodidad aparecen varias veces a lo largo de la vida. No se crece una sola vez, se crece y aprende constantemente. A veces valdrá con pequeños cambios, a veces tendrás que cambiar de caparazón por completo y reinventarte de nuevo.
  • Los cambios son necesarios para crecer. Si la langosta no cambiara de caparazón sería pequeña toda su vida. Cambiar es bueno para evolucionar.
  • Tal como comenta el Dr.Twerski, si utilizamos la adversidad correctamente podemos crecer a través de la adversidad. En vez de lamentarnos por vivir en tiempos de adversidad y rebotarnos contra ésta, lo que podemos es aceptar que esto es normal que suceda y que ha llegado nuestro momento de crecer. Aprovéchala.

¿Qué puedes hacer hoy? *

La próxima vez que afrontes etapas incómodas y de adversidad, piensa que, como la langosta, ha llegado la hora de cambiar tu caparazón. Cuando en vez de resistirnos lo aceptamos (y más si es con humor) no sólo se nos hace más fácil y llevadero sino que podrás evolucionar y crecer más rápido.

Así que cuando llegue la adversidad, piensa que ha llegado el momento de la langosta 😉

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