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La envidia y sus beneficios

A nadie le gusta decir que tiene envidia, pero la verdad es que todos la tenemos más de lo que queremos admitir. No queremos aceptarlo porque aceptar que sentimos envidia nos pone en una situación de inferioridad y los humanos necesitamos saber en qué lugar de nuestro “rebaño” nos encontramos. Aun así, la envidia no es tan mala como la fama que tiene, bueno, sí, la envidia es mala cuando la utilizas para hacer daño a la persona que envidias, pero si no, puede ser muy poderosa y favorable para ti.

Cuando tienes envidia, es una señal de que lo que te produce envidia es o tiene algo que deseas, y esto es bueno porque te da un motivo para querer conseguirlo. Por ejemplo, imagínate que ves que alguien se va a Bali de viaje y te da envidia porque es un destino que quieres ir. ¡Genial! Ya tienes un objetivo: ir a Bali. ¿Verdad que te da envidia porque también quieres ir? ¿Por qué no has ido todavía? ¿Qué te frena? ¿Qué puedes hacer para superar esos frenos?


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¿De verdad puede ser buena la envidia?

Cómo decía en una publicación de Instagram, a menudo, cuando vemos a alguien hacer lo que nosotros queremos o lo que nos gustaría hacer, nos preguntamos «¿cómo lo hacen?» Y sí, quizás sus circunstancias son más favorables, o quizás no, quizás simplemente lo desean mucho, mucho, mucho… Y ese deseo, se convierte en su combustible para hacer LO QUE SEA, para hacerlo posible y conseguirlo.

¿Para qué sirve la envidia entonces?

La envidia sirve para exactamente esto: primero para darte cuenta de lo que quieres y cuánto lo deseas, y luego, para ser tu combustible para que tú también lo consigas.  

Otro ejemplo, si alguien se compra un coche nuevo muy caro y muy bonito y a ti te genera 0 envidia, es que o no te interesa absolutamente nada tener un coche como ese, o ya tienes un coche que te gusta mucho. No envidiar es señal que ya tienes lo que deseas, es FANTÁSTICO. Pero si envidias, es bueno también porque ya tienes un motivo para esforzarte, para ponerte las pilas y conseguirlo tu también.

Los efectos de la envidia en el cerebro

¿Sabes que la envidia activa las mismas áreas del cerebro que se activan cuando sientes dolor físico? ¿Y que cuando te alegras de que le pase algo malo a quien envidias se activan las zonas del placer del cerebro?

¿Envidia destructiva o benigna?

En alemán, hay una palabra que significa específicamente “alegrarse de las desgracias de los demás”, es “Schadenfreude”.  Esta envidia es destructiva no solo para ti, por los sentimientos “negativos” que sientes sino por la persona que envidias y te alegras de sus desgracias.

Solo depende de ti escoger qué envidia quieres que gane. La envidia benigna no se convierte en una amenaza, al contrario, es una fuente de motivación: “si los otros ya lo han conseguido, sabes que es posible, ¿por qué no deberías poderlo conseguir tu también?

¿Qué puedes hacer hoy? *

Cada vez que sientas envidia, plantéate porqué la sientes, ¿Qué es lo que quieres tu también? ¿Podrías conseguirlo? Si es así, transforma la envidia en combustible y en motivación ¡y ponte manos a la obra! Si no puedes conseguirlo porque es imposible, es momento de practicar la aceptación.

Hacer esta transformación requiere de práctica y esfuerzo, recuerda que nuestro cerebro es un músculo que hay que entrenar. Con constancia será cada vez más fácil.

Si te cuesta gestionar la envidia, una opción es repetir esta frase que utilizan los budistas para realizar una meditación de bondad amorosa que sirve para incrementar la compasión.  Invierte 5 minutitos en relajarte, cerrar los ojos e imaginarte a ti mismo de la manera más nítida posible. Después, empieza a repetir este mantra:

“Que seas feliz, que estés sano, que estés seguro, que vivas fácilmente”.

 Repítelo lentamente, sintiendo las emociones que vayan apareciendo con cada frase. Cuando lo hayas hecho contigo puedes hacerlo con alguien de tu familia, con esa persona que envidias y con cualquiera a quien desearle paz y trabajar tu compasión.

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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