Ser más feliz

Cómo dejar de mirar el mundo con las gafas de color gris oscuro (casi negro)

Todos tenemos días malos y soy muy partidaria de tenerlos (pocos pero algunos) porque como se suele decir, para que salga el sol antes hay que anochecer y para apreciar el sol hay que llover… Vaya, que los días malos nos ayudan a apreciar los buenos momentos (es como cuando estás enfermo que aprecias lo bien que estás cuando te encuentras bien).

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Pero hay que tener cuidado con estos “días malos” que no se conviertan en semanas ni en meses. Es bueno dejar espacio para las emociones con menos fans como la tristeza, la pena,… pero no debemos dejar que tomen el control de la situación y se queden permanentemente ya que después pueden derivar en distimia (forma leve de depresión pero más duradera) y depresión.

Así que cada vez que tengas algunos días tristes, malos o como quieras llamarlos, es importante permitirte estar triste unos días para llorar, lamentarte, reflexionar, curar las heridas, recargar pilas y volver a ponerte en marcha.

Porque si no, corres el riesgo de quedarte permanentemente aquí y verlo todo con unas gafas de color gris que le saca color a todo lo bueno y hace más negro a todo lo malo. Y con lo bonito que puede llegar a ser el mundo es una pena verlo todo con un filtro gris. 🙁

¿Y cómo lo puedes hacer?

Lamentablemente no hay una poción mágica ni ninguna pastilla para estar feliz así, sin más. Y la manera de conseguirlo no es fácil. Puedes comprar algo que te guste o comerte un tarro entero de helado pero la felicidad y la satisfacción durarán poquito porqué sólo son “soluciones” temporales.

Para volver a sonreír necesitas disciplina. Sí, disciplina para forzarte a hacer cosas que te gustan, para salir de casa, para cuidarte, para valorar lo que tienes, para agradecer, para aceptar lo que te sucede, para hacer deporte, y sobretodo, lo más importante de todo, para cambiar tu actitud y tu mentalidad negativa.

Voy a poner un ejemplo. Vamos a aprovechar estos días de frío y nieve que tenemos para ponernos en situación. Imagina que han dicho que nevará un montón y para evitar problemas has dejado el coche en casa y has cogido el tren pero resulta que no nieva en todo el día. ¿Qué piensas?

  • Opción A) ¡Que mierda! He dejado el coche en casa y no ha servido para nada.
  • Opción B) Mira, aunque no ha nevado he podido trabajar tranquilo sin preocuparme por cómo iba a llegar a casa y encima he tenido tiempo de leer en el tren.

Puedes cabrearte y destrozar tu paz y calma interior o puedes ver el lado positivo de las cosas y seguir tan tranquilo.

Cuando te sumerges en la tristeza, la apatía y el negativismo todo te da pereza y todo lo ves complicado. Es tu responsabilidad esforzarte para cambiarlo. Es disciplina.

Hace días que no vas a correr y “deberías” ir hoy. Empieza poniéndote la ropa. Busca el momento más adecuado para ti (antes de comer, antes del bajón de media tarde, cuando te haya pasado el sueño por la mañana,..), busca el momento más fácil para ti para que sea más difícil inventar excusas. Póntelo fácil, ve sólo a andar y una vez estés andando puedes probar de acelerar el paso, luego correr… y luego ¡ya estarás corriendo!

O quizás has quedado con unos amigos para ir al cine y tomar unas copas y con ellos te lo pasas bien pero llegas a casa y el recuerdo de la noche es gris. Ha estado bien pero si te hubieras quedado en casa tampoco hubiera pasado nada. ¿Te suena? Pues intenta cambiar esta actitud gris y estos sentimientos neutros agradeciendo la suerte de tener amigos con los que poder salir y que cuentan contigo, tener la posibilidad de ir al cine a ver películas, poder pagar la cena, tener tiempo libre para hacerlo,… Al principio probablemente no sientes nada pero si vas practicando, la gratitud te aportará una satisfacción y felicidad inesperada.

¿Qué puedes hacer hoy? *

Bueno, vamos a ver algunas cosas que puedes hacer para dejar de ver el mundo con esas gafas grises…

  • Cada mañana esfuérzate para levantarte con ganas de comerte el mundo y dilo “¡hoy me voy a comer el mundo!” y aunque no lo consigas, la mañana siguiente lo vuelves a intentar… Cada día estarás más cerca de conseguirlo.
  • Busca el lado bueno de las cosas (porque sí, el 99% de las cosas tienen su lado bueno) y cuanto más a menudo lo hagas, más fácil será verlo.
  • Haz callar a esa voz interior que cada vez que dices algo positivo está detrás diciendo “si yaaa… y vas tú y te lo crees…”. No le hagas caso.
  • Pon música alegre y ¡baila! Muévete. Y si puedes, haz deporte. Camina, corre, ve al gimnasio,…
  • Ayuda a los demás y si son personas más desfavorecidas que tú, mejor. Así valorarás más lo afortunad@ que eres y ayudarás a quien realmente lo necesita.
  • Mira vídeos, documentales o películas de personas que te motiven, que te ayuden a ver el lado bonito de las cosas, de los humanos, de los animales, de la vida… Motívate con su ejemplo.
  • Da gracias por todo lo que sí tienes: casa, comida, ropa, trabajo, agua corriente, vivir en un país desarrollado, calefacción,… ¿Te imaginas tener que cazar tu propia comida para comer? ¿Pasar varios días sin comer? Tener un supermercado con TODO lo que puedas imaginar para comer NO TIENE PRECIO.
  • Deja de quejarte. Las cosas pasan y no siempre sabrás porque pasan. Acéptalo, relájate y deja que fluya.
  • Si no te gusta, cámbialo. No esperes que cambie tu situación sola ni te quedes lamentándote. Eres suficientemente listo y apañado para hacerlo. ¡Tú puedes!
  • Haz cosas que te gusten: pasear, leer, tocar un instrumento, escuchar música, escribir, pintar, bailar,… y si puede ser creativo, ¡mejor!
  • Rodéate de naturaleza. Todo se ve diferente.
  • Aprecia las pequeñas cosas de la vida: el olor del pan recién hecho, dormir 5 minutos más, el calorcito del sol en la piel, tu canción favorita que suena en la radio,…
  • Esfuérzate. Nada sale sólo, ni siempre es fácil, ni te lo regalaran, ni se solucionará solo. Al principio (casi) todo cuesta.
  • Inténtalo, pero inténtalo de verdad, y si no puedes no te castigues (recuerda que TÚ eres tu mejor amigo), mañana lo vuelves a intentar.

Y recuerda, ¡EMPIEZA! Es siempre lo más difícil.

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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