Dirigir tu vidaEliminar creencias limitantesQuererte másReinventarteSer más feliz

10 creencias que te hacen infeliz

Muchos de los motivos por los que no somos felices no tienen nada que ver con lo que tenemos o con lo que sentimos sino con lo que creemos. Tenemos creencias que hemos aprendido de pequeños en la escuela, de nuestra familia, que hemos visto en la televisión y nos hemos hecho nuestras…. Y nos las creemos y nos las hacemos nuestras por el simple hecho de ser Vox Populi.

El problema de estas creencias es que, aunque algunas sean indefensas, otras nos crean malestar e infelicidad. Por eso es importarte ser consciente de estas creencias, evaluarlas y decidir por nosotros mismos si son valiosas para nosotros, si nos sirven y nos enriquecen o por el contrario, si nos limitan y nos empobrecen.

¿No tienes tiempo de leerlo todo? Apúntate aquí y escúchalo gratis

Así que aquí te propongo algunas de las más frecuentes. A ver si te sientes identificado con alguna:

  • Puedes cambiar a los demás – cuando hay alguna cosa que no nos gusta de alguien, sobre todo cuando es nuestra pareja, pensamos que ya conseguiremos que lo deje de hacer o que lo cambie. Pero lo que no tenemos en cuenta es que nuestro trabajo no es cambiar a los demás. Para empezar, no tenemos ningún derecho sobre esta persona ni podemos decidir qué tiene que cambiar sólo porque nos molesta a nosotros y además, tampoco es nuestra decisión cambiar o no. Sólo la misma persona puede decidir si quiere cambiar algo o no. Siempre puedes sugerir y comentar lo que a ti te molesta (siempre de un modo asertivo) pero la decisión de cambiarlo será siempre del otro y no puedes esperar que lo haga.
  • Tú me haces feliz – no puedes pedir a otra persona que te haga feliz. Ésta no tienen ninguna responsabilidad, y ni mucho menos, la obligación de hacerte feliz. Tu felicidad no depende de nadie, sólo de ti. Tienes que aprender a ser feliz contigo mismo sin depender de factores externos para ser feliz, sean personas, situaciones o eventos.
  • Tienes que luchar para conseguir lo que quieres – el lenguaje es muy importante por sus significados. La palabra luchar lo hace muy difícil y duro. Pensar que tienes que luchar ya estás implicando que tienes que sufrir y sacrificarte. Es más fácil pensar y ser consciente que puede haber dificultades y estar preparado para adaptarse y ser flexible. Es mejor centrarse en persistir en tu objetivo que en luchar por tu objetivo, ¿no? ¿No lo ves más fácil?
  • Amar duele – había una campaña sobre violencia de género que decía “Si duele, no es amor”. Y es cierto. Una relación que te hace infeliz no es una buena relación. Que no te engañe nuestra cultura popular con las canciones, las películas o los cuentos de hadas donde siempre relacionan el amor con sufrimiento. El amor no duele, duelen las creencias relacionadas con éste. Cuando quieres algo o a alguien, lo cuidas y lo valoras, no intentas hacerle daño, al contrario. Entonces, ¿por qué amar debería ser doloroso? Si sufres, es probable que estés esperando algo de esta relación o quieras cambiar a esta persona o no la comprendas pero no es el amor que duele, es lo que esperas de este amor.
  • Hay que luchar contra los malos – todos tenemos a un policía dentro que dice que tenemos que castigar a los que hacen las cosas mal pero nadie nos ha dado un diploma de policía de la vida para luchar, juzgar ni decidir qué está bien y qué no. Todo el mundo hace lo que cree correcto o lo mejor que lo sabe hacer, aunque a ti no te lo parezca. Y tu deber no es castigar a los que no hacen las cosas como tú quieres.
  • Las cosas me tienen que ir bien – esta idea es muy bonita y sería fantástico, ojalá a todos nos fueran genial las cosas pero, lamentablemente, esto no siempre depende de nosotros. En la vida pasan cosas malas y no dependen de ti, ni te lo has buscado ni lo has provocado. ¿Qué ha hecho un niño para tener cáncer? A veces pasan cosas malas y por muy bueno que seas y por muy bien que hagas las cosas, no podrás evitarlo. Lo que si puedes controlar es cómo lo gestionas, puedes luchar contra lo que te sucede en la vida o puedes aceptar las circunstancias en las que te encuentras, aprender algo de esta situación e intentar salir del mejor modo posible de ésta. Una actitud positiva ante las situaciones que nos tocan vivir es la mejor solución.
  • Soy como soy y no puedo cambiar – siempre, siempre, siempre estás a tiempo de cambiar aspectos y creencias que no te gusten. Claro que será difícil que crezcas 20 centímetros pero si puedes intentar que estos 20 centímetros dejen de ser un problema para ti. Siempre puedes ser mejor persona, crecer interiormente y ser más feliz. Sólo debes implicarte en tu crecimiento personal y persistir poco a poco.
  • Tengo que cuidar a los demás – a menudo ponemos a los demás por encima de nosotros mismos pero para empezar, ni los demás son de tu propiedad ni su bienestar depende de ti. Tú debes ser tu prioridad ya que eres la persona más valiosa que tienes y tendrás nunca. Los demás, si no hay discapacidades ni limitaciones, son autosuficientes para cuidarse por sí mismos. Es su responsabilidad, no la tuya. No te hace más egoísta por cuidar de ti, al contrario, si te cuidas, estás cuidando a tu entorno. Cuando eres feliz eres más benévolo con lo que te rodea y con los demás, así que también estarás cuidando a los demás cuidándote a ti.
  • El mundo es tal como lo veo – todo lo que ves, lo ves en función de los filtros que le pones y estos filtros son tus creencias. Todo lo ves a través de tu punto de vista, con tu historia, tus experiencias, tus creencias, tus pensamientos, tu entorno y tus circunstancias. Por eso no puedes asumir nada de lo que crees que piensan los demás, pregunta siempre su punto de vista porque puede ser que no tenga nada que ver con el tuyo.
  • Tú me haces sentir así – aunque te sientas mal por lo que te ha dicho otro o por lo que ha hecho, no es esta persona que te está haciendo sentir así. Lamentablemente tu eres la única persona que te hace sentir lo que sientes. Tu entorno crea estímulos (o te dice cosas desagradables) pero eres tu quien reacciona a estos. Entiendo que si te dicen “tonta” te puedas ofender pero quizás le dicen tonta a la de tu lado y se pone a reír porque sabe que de tonta no tiene un pelo. No es lo que te dicen sino como reaccionas tú, te puedes ofender, te lo puedes tomar a risa,… la decisión final siempre la tienes tú.

Toda creencia que no te aporte paz y felicidad es una creencia que hay que evaluar y revisar.

¿Qué puedes hacer hoy? *

Si te has sentido identificado con alguna de estas creencias, ¡enhorabuena! Ya estás en el primer paso: ser consciente. Ahora es cuestión de evaluar estas creencias y decidir si te ayudan o te limitan, si te hacen feliz o infeliz. Reflexiona:

  • ¿En cuáles te has sentido identificado?
  • ¿En cuáles no estás de acuerdo? A menudo cuando no estamos de acuerdo con algo es con las que más nos tenemos que fijar…
  • ¿En qué situaciones has actuado con estas creencias?
  • ¿Cómo cambiarían estas situaciones con un cambio de creencias?

Intenta tomar consciencia de estas creencias y darte cuenta cada vez que las usas para parar, reflexionar y valorar si te ayudan o si te dificultan tus pasos. Si suman o restan en tu vida.

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.