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Pasos para aumentar tus emociones positivas

Parece que este otoño se nos está haciendo difícil para much@s de nosotr@s: días grises (por dentro y por fuera), malhumor, desánimo, todo sale al revés… Así que hoy vamos a ver algunos pasos para mejorar estas emociones y mejorar este estado de ánimo.

Escucha tus emociones

Lo más importante cuando tus emociones no son tan altas como te gustarían (es decir, que no estás saltando y bailando de alegría constantemente) es escucharlas. Es muy importante saber qué sientes y porqué lo estás sintiendo. Te están dando señales sobre lo que está sucediendo, sobre lo que te gusta y sobre lo que no te gusta de ti, de tus circunstancias o de lo que sucede a tu alrededor.

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Siente tus emociones

Y hay que permitirse sentir estas emociones, aunque no sean tus favoritas. Cada emoción te da señales e información sobre ti, sobre cómo estás reaccionando a lo que te está sucediendo. Y es necesario sentirlas para dejarlas salir, porque sino las bloquearás.

Estas emociones van a durar más o menos en función de lo que las dejes fluir y en función de la intensidad de estas. No es lo mismo que tengas un disgusto en el trabajo, una discusión conduciendo o la muerte de una persona querida. Con unas bastarán unas horas y con otras tardarás meses o años en dejar salir todas las emociones.

Evalúa lo qué estás pensando

Es importante sentir las emociones cuando aparecen pero también es importante ponerles un fin porque sino, empezamos a entrar en un bucle donde nuestra mente no para de dar vueltas a lo que nos ha sucedido, en lo que nos han dicho o en lo que nos sucedió en el pasado.

Está bien pensar en lo que ha sucedido, evaluar lo que hiciste bien, lo que podrías haber hecho mejor y aprender de la experiencia. Está bien, y es importante, dejar que salgan todas las emociones: cabréate, desahógate, pero luego, despídete de todo esto, ya ha hecho su servicio, ya lo has pensado, ya lo has sentido, ya puedes seguir hacia adelante, sin ello.

Te voy a contar una fábula sobre dos monjes y una mujer para ponerte un ejemplo.

«Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.

El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

-Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido.

-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.

-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.

El otro monje se rió y luego dijo:

-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando…»

Para los pensamientos que no son útiles

Cuando descubras que estos pensamientos no te sirven de nada, no permitas que tomen el control. ¡Páralos! Aunque tengas que pararlos constantemente, hazlo. Cuanto más pienses en ello, más emociones negativas generarás y más bajarán tus emociones. Y cuanto más bajen, más difícil será volver a subir tooooda esta cuesta hacia arriba.

¿Tu también quieres cumplir tus sueños?

Deja de quejarte

Unos de los pensamientos que nos bajan más las emociones son las quejas y es otro bucle repetitivo en el que entramos y nos cuesta mucho salir. Intenta ponerte las gafas de «el mundo también puede ser bonito» y por cada queja que emitas, intenta encontrar 2 cosas bonitas a tu alrededor. ¡Busca! Porque existen 😉

Haz más de lo que te gusta

Esta es la mejor receta para ser feliz: hacer más de lo que te gusta.

No necesitas hacer grandes cosas, basta con disfrutar de tu café y su olor, de una ducha caliente, de un paseo por tu rincón favorito, charlar con un amig@, disfrutar de una puesta de sol,

Da las gracias

Busca motivos por los que estar agradecid@. Sé que está muy de moda últimamente pero realmente es una herramienta muuuuuuy fácil y muy efectiva.

Quizás el primer día no notas nada, ni el segundo, pero al cabo de una semana, te prometo que empezarás a notar mejora.

Agradece lo que sí tienes en tu vida.

Resumiendo:

  1. Escucha tus emociones
  2. Permítete sentirlas, aunque duren.
  3. Evalúa lo que estás pensando.
  4. Para los pensamientos que no son útiles.
  5. Deja de quejarte
  6. Haz más de lo que te gusta.
  7. Da las gracias.

Puedes esperar a que tus emociones cambien solas o puedes tomar acción y empezar a cambiarlas tú. Ser feliz requiere de cierto esfuerzo ya que si dejas tu mente en piloto automático, hará lo más cómodo para ella, es decir, hará lo que ha aprendido hasta ahora.

Y lamento decirte que, lo más probable es que se alimente de tus creencias limitantes, de tus emociones más bajas y de tus quejas y lamentaciones, porque la mente, siempre hace lo más fácil y lo más fácil es lo que ha aprendido a hacer y muchas veces no es, ni lo mejor para ti ni lo que te hace más feliz.

¿Qué puedes hacer hoy? *

Cada vez que sientas que tus emociones están más bajas de lo habitual, prueba de seguir estos pasos.

Pero recuerda, que somos seres humanos, con altos y bajos, con épocas buenas y épocas malas y hay que aceptar que vamos a vivirlas todas, aunque no nos guste… Así que no intentes evitarlo, simplemente, vívelo.



¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —



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