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Lo que sí tienes

Septiembre es el inicio del nuevo curso, nuevos retos y nuevos proyectos, pero también es el fin de las vacaciones, la vuelta a la rutina, la melancolía de esas noches de verano, de los viajes a nuevos lugares… y el recuerdo de lo que ya no tienes y no tendrás hasta el próximo verano.

Y aquí aparece el síndrome postvacacional o simplemente, la desidia de después de las vacaciones donde todo sabe a poco y nada te motiva,… ¿Te suena?

Es una conducta muy humana, no te preocupes.

Antes de las vacaciones te hablé de la adaptación hedónica que es lo que hace que perdamos interés por las cosas y las situaciones (y hasta por las personas) pero también te hablé de lo que creemos que nos hace felices, pero en realidad no es así. Todo esto influye mucho con nuestra felicidad y pensar en lo que NO tenemos, también.

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Las vacaciones molan porque duran poco

Aunque a todos nos gustaría vivir sin hacer nada y estando de vacaciones, la gran mayoría de nosotr@s nos aburriríamos de estar de vacaciones. Sí, como lo oyes, sé que es un pecado decir esto, pero es lo que dice la ciencia. La adaptación hedónica hace que nos cansemos de estar haciendo lo mismo o de tener siempre lo mismo y aunque nos parezca muy tentador, a la larga, si no hacemos nada para evitar esta adaptación, dejaremos de estar interesados, nos aburriremos y dejaremos de ver todas las cosas buenas que tiene…

No compares tus vacaciones con tu rutina

Otra fuente de infelicidad es la comparación. Comparar tu vida durante las vacaciones con tu vida durante la rutina no solo es una comparación poco equitativa (son situaciones muy diferentes) sino que no te harán más feliz.

Estás comparando circunstancias distintas y no son comparables entre ellas. Nunca comparamos circunstancias similares, siempre son desiguales y esto hace que nuestras comparaciones no sean válidas. No puedes comparar tu vida con la de alguien que tiene unas circunstancias distintas a las tuyas, un famoso por ejemplo.

Además, empezarás a idealizar las vacaciones porque te quedarás con los recuerdos más bonitos, en vez de los malos ya que los eventos positivos se quedan durante más tiempo en la memoria (nos ayuda a mantenernos más alegres y a sobrevivir).

¿Y si no tuvieras tu trabajo?

Imagina que vuelves de tus vacaciones y no tienes trabajo, no tienes rutina… ¿Qué vas a hacer? Es muy tentador estar de vacaciones pero al volver a casa, tendrías que ponerte otra vez a buscar trabajo con todo lo que implica, la incertidumbre de no saber qué sucederá en el futuro, buscar empresas, escribir curriculums y cartas de presentación, entrevistas de trabajo,…

La visualización negativa consiste en pensar lo contrario de lo que hubiera podido suceder, es decir, pensar en cómo serían las cosas si no hubieran sucedido como sucedieron. Te das cuenta de lo afortunad@ que eres por tenerlo en tu vida. Por ejemplo, ¿qué habría sucedido si no hubieras conocido a tu pareja? ¿Cómo habría sido tu vida? ¿Habrías vivido las mismas experiencias? ¿Estarías donde estás ahora?

Por eso, una de las mejores recetas para superar la crisis postvacacional es pensar en lo que Sí tienes. Tienes una rutina a la que volver, a un trabajo que te da de comer, te estimula, te distrae, con compañeros de trabajo, tienes una fuente de ingresos que te permite pagar las siguientes vacaciones, un techo en el que vivir…

Lo que SÍ tienes es una gran fuente de felicidad. No te centres en lo que te falta, sino en lo que ya eres muy afortunad@ de tener en tu vida…

¿Qué puedes hacer hoy? *

Haz una lista de lo que sí tienes en tu vida y por lo que puedes estar agradecido. Repítela CADA vez que te venga en mente lo que NO tienes…

Estar vivo es un regalo, tener comida en la nevera, un techo en nuestras cabezas, un hombro al que apoyarse,… No, no son unas vacaciones paradisíacas pero sin esto, las vacaciones no tendrían valor, así que recuérdatelo y agradécelo.

No dejes que tu mente tome el control para recordarte lo que te falta, recuérdale tú todo lo que SÍ tienes.

¡Feliz vuelta a tu septiembre! 😉

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¿Esto que he estado hablando es uno de tus problemas habituales? ¿Quieres que lo trabajemos junt@s?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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