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¿Zona de confort o zona de disconfort?

Sí, esa famosa zona que tanto nos gusta hablar a los psicólogos, coachs y derivados y de la que, inevitablemente tenemos que salir, es la zona de confort.

La zona de confort es el espacio donde nos sentimos cómodos, nuestro territorio sagrado donde estamos seguros y creemos que no nos pasará nada malo si estamos aquí. Es lo que conocemos, lo que hacemos habitualmente, los hábitos y las rutinas… Todo lo que hacemos que nos permite sentirnos cómodos incluyendo el trabajo, nuestros amigos, nuestra pareja, nuestro entorno…

Te puede gustar más o menos, pero es lo que conoces y te da seguridad, falsa, pero seguridad.

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El problema de esto, es que obviamente, en esta zona no pasa nada. Ni bueno ni malo. Es donde nos quedamos extremadamente aburridos porque no pasa nada, nuestras vidas son cada día iguales, ¡siempre! Y es donde aparecen enfermedades, tristeza, malestar, desinterés, aburrimiento extremo,… Y nuestras vidas dejan de ser vividas para ser malgastadas.

Cuando la zona de confort se convierte en la zona de disconfort

Además, llega un punto en que nuestra zona de confort se convierte en nuestra zona de disconfort, es decir, no estamos bien en nuestra vida, estamos aburrido, cansados, molestos, incómodos, pero no lo suficiente como para tomar acción y cambiar nuestras vidas. Así que seguimos viviendo en nuestro disconfort porque es más “cómodo” y fácil que tomar acción y cambiarlo. ¿Te suena?

Nuestro cerebro tiene una idea de protegernos que consiste en NO cambiar. Cualquier cambio nos pone en riesgo y prefiere mantener situaciones incómodas que arriesgarse a crear cambios que desestabilicen tu rutina.

Aunque no estés feliz con tu situación actual (sea la que sea), aunque no estés bien, es una situación cómoda porque es una situación conocida. El hecho de cambiar tus conductas, tus pensamientos o tus hábitos, requerirá cambios e incertidumbre y tu mente huirá de cualquier posible cambio, ya que esto le genera incomodidad.

Así que, aunque estés incomodo en esta situación, es más cómoda que lo que requiere el cambio. Esta situación es tu círculo de seguridad.

¿Conoces la expresión de “más vale malo conocido que bueno por conocer?”, pues tu situación incómoda es el “malo conocido”. ¿Imagínate que cambia y empieza a pensar de forma diferente, empiezas a cambiar tus conductas, y pones patas arriba a la vida rutinaria y conocida que tienes ahora? ¡Para tu cerebro sería un estrés!

La zona de aprendizaje

Pero lo que no sabemos, lo que no nos deja ver nuestro cerebro es que si avanzamos más allá de la zona de confort, nos encontramos con la zona de aprendizaje. Bueno, zona de aprendizaje es el nombre bonito, el real es la zona de pánico porque es una zona desconocida donde te dará miedo hasta tu nombre porque no sabes qué hay ni que puede pasar, como cuando entras en un túnel y no ves la salida, sabes (o confías) en que habrá salida pero no lo sabes con certeza hasta que empiezas a ver la luz y al final, sales fuera y te encuentras con lo que hay al otro lado (que tampoco sabes que hay…).

Vale, ahora lo he pintado un poco negro, ¿no? ¿Pero sabes qué? Esta zona de pánico es la mejor zona de aprendizaje que puedes encontrar, porque no sólo descubrirás que hay todo un mundo fantástico por descubrir, personas interesantes por conocer, sino que te conocerás a ti, serás mejor persona, te sentirás más viv@ y, sobre todo, serás más feliz. Porque no hay nada como sentirse vivo para sentirse feliz y esto lo consigues saltando al vacío, a esa zona desconocida que, en función de tu actitud hacia la vida, puede ser una selva llena de peligros o una selva llena de aventuras…

“Quizás la acción no lleve siempre con ella la felicidad, pero no hay felicidad sin acción” Benjamin Disraeli.

Esta zona de aprendizaje es donde ampliarás tu visión del mundo y de ti, descubrirás que eres capaz de muchísimo más de lo que creías, vivirás nuevas experiencias y nuevas sensaciones, conocerás personas nuevas, algunas muy interesantes y serás capaz de enfrentarte a tus temores y tus miedos y descubrirás que no dan tanto miedo.

¿Y por qué te cuento todo esto? Pues porque una de las condiciones de conseguir tus objetivos es saliendo de tu zona de confort. Sí, lo siento, no hay alternativa, desde el sofá no conseguirás tus sueños. Pero bueno, esto tiene una ventaja porque si cuando sales de tu zona de confort te sientes insegur@ es que estás avanzado. Así que sigue, que vas por el buen camino.

Cuanto más practiques, más cómodo te sentirás y más se irá ampliando tu zona de confort. Cada vez te sentirás más cómod@ en más espacios distintos y como es inevitable eliminar la zona de confort, porque con el tiempo lo incómodo se vuelve cómodo, es bueno ponerse retos y objetivos cada vez un poco más altos para seguir ampliando y haciendo crecer esta zona de seguridad.

Recuerda que lo bueno casi siempre sucede FUERA de tu zona de confort…

¿Qué puedes hacer hoy? *

Todos estamos en nuestra zona de confort, así que… ¿Cómo es tu zona de confort?

¿Qué hay en tu zona de confort que te produce malestar?

¿En qué te sientes incómodo?

¿Qué mejorarías pero no lo haces por qué… «tampoco estás tan mal»?

¿Cuál es tu zona de disconfort?

¿Qué te da miedo cambiar?

¿Qué requerirá crear este cambio?

¿Cómo mejorará tu vida si realizas este cambio?

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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