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El tiempo Einstein

¿Te suena alguna de estas frases?

  • No tengo tiempo.
  • Me faltan horas.
  • No me atrapo.
  • Necesito más tiempo.

Sí, ¿verdad? Pues nada, hoy te enseño un nuevo «tiempo» que descubrí hace poco gracias a Gay Hendricks y estoy intentando aplicar (ya sabes que siempre intento probar lo que recomiendo).

Hendricks explica que el paradigma del tiempo que conocemos y utilizamos es el Newtoniano. Éste dice que solo hay una cantidad de tiempo finita y nos lleva a vivir siempre con la urgencia de que se nos acaba el tiempo. ¿Sabes cuando estás a dieta que te pasas el día pensando en comida? Pues igual, como sabes que tu tiempo es limitado para hacer X, estás todo el rato tenso mirando el reloj para ver si tienes tiempo para hacerlo. 


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Pero, ¿realmente es así el tiempo? Piensa qué pasa cuando te lo estás pasando bien haciendo algo que te gusta, ¿el tiempo es lento? ¿O te pasa muy rápido? 

Y si te quemas la mano cogiendo una cazuela que está ardiendo, ¿el tiempo pasa rápido o lento? 

Vale, pues en esto estaremos de acuerdo que el tiempo es relativo: pasa rápido cuando te lo pasas bien y lento cuando lo pasas mal. Entonces, quizás el tiempo no es tan lineal como creemos… Y aquí es donde entra el tiempo Einstein. 

Hendricks afirma que nosotros somos de donde viene el tiempo y tenemos que ser responsables de nuestro tiempo. 

«No somos víctimas del tiempo, el tiempo proviene de nosotros».

Así que los primeros pasos para ser responsables de nuestro tiempo son:

  • Empieza a actuar como si fuera verdad: «tú eres la fuente de tu tiempo». 
  • Practica la abstinencia de quejas del tiempo. A partir de ahora, dejarás la posición de víctima del tiempo («no tengo tiempo»), dejando de quejarte constantemente: 
    • «Ojalá tuviera tiempo para charlar pero voy tarde».
    • «Me faltan horas al día».
    • «No tengo tiempo de hacer esto ahora».
    • «Si pudiera dormir un par de horas más»…

Vamos a ser realistas, la mayoría de las veces que decimos «no tengo tiempo» lo que queremos decir es que no queremos hacerlo o que no es nuestra prioridad ahora mismo. Por ejemplo, si estás trabajando en casa y tu hijo quiere jugar contigo, le dirás que no tienes tiempo. Pero, ¿Y si viene diciendo que se ha cortado un dedo? ¿Verdad que dejarás lo que estás haciendo y tendrás tiempo para curarle? No querías jugar con él pero sí quieres curar la herida. «No tengo tiempo» era una excusa por no decir que no te apetecía o que tenías otras cosas que hacer, otras prioridades. Pero también puedes decirle «Antes de jugar contigo quiero terminar esto que estoy haciendo» en lugar de mentir diciendo que no tienes tiempo.

Cuando estás pendiente del reloj, de no llegar tarde, de tener tiempo de todo, simplemente tu cuerpo está estresado y no dejas que fluya la creatividad para terminar lo que estás haciendo, te estás bloqueando. Así que empieza a relajarte, a fluir y a utilizar tu energía en crear no en mirar el reloj. 

¿Qué puedes hacer hoy? *

Primero comprométete a dejarte de quejar. ¿Ya? Vale, pues a partir de ahora, 0 quejas sobre el tiempo. Cada vez que empieces tu frase quejándote, córtala y cámbiala por una como éstas:

  • Ya que yo produzco mi tiempo, puedo hacer tanto como quiera.
  • Soy la fuente de mi tiempo.
  • Soy de donde proviene el tiempo.
  • Soy tiempo, tendré suficiente para llegar a tiempo a la reunión.
  • Tengo el tiempo necesario para disfrutar de todo lo que estoy haciendo.
¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. –

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