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¿Cuál es tu mecanismo de defensa?

Los mecanismos de defensa son herramientas psicológicas que utilizamos de modo inconsciente para reducir el dolor o las consecuencias de alguna situación estresante, de tal modo que podamos seguir viviendo con la máxima normalidad.

Nos ayudan a preservar nuestra autoimagen y suelen ser pensamientos que no se han reflexionado ni razonado, simplemente se adoptan como tal para ayudarnos a preservar nuestra autoimagen, para vencer, evitar, escapar o ignorar las frustraciones y las amenazas.

Sin embargo, estos mecanismos de defensa son formas incorrectas de resolver conflictos psicológicos ya que pueden llevar a trastornos mentales o de conducta.

Aunque en el psicoanálisis se pueden encontrar más, estos son los principales.

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Los mecanismos de defensa

  • Represión: es el proceso que mantiene los eventos y pensamientos dolorosos fuera de la conciencia para evitar un mayor sufrimiento. Eliminar un evento traumático como un abuso sexual, por ejemplo.
  • Proyección: la tendencia a atribuir y proyectar sus propias ideas o sentimientos dolorosos hacia otras personas u objetos para atenuar el sufrimiento que causa. Este sentimiento no se suele reconocer como propio. Por ejemplo, cuando alguien te cae muy mal, crees que es la otra persona a quien no le caes bien.
  • Introyección: al contrario de la proyección, es la incorporación subjetiva de características propias de otras personas hacia ti, es decir, atribuirte como propias las características o creencias de otras personas. Podría ser, tomar como propia una creencia o un valor como «no soy suficiente» sin preguntarse si es así o no.
  • Negación: la persona no quiere ver la realidad y bloquea ciertas situaciones externas como si no existieran. Un ejemplo sería un fumador que, negando los efectos nocivos del tabaco, lo naturaliza y tolera mejor su hábito nocivo.
  • Desplazamiento: se redirige un impulso (a menudo una agresión) hacia una persona u objeto, es decir, un sentimiento hacia una persona o situación se redirige hacia otra, como golpear la mesa cuando estás enfadado con tu jefe.
  • Racionalización: se sustituye una razón real que no es aceptable por otra que sí lo sea. Se cambia la perspectiva de la realidad ofreciendo una explicación diferente. Por ejemplo, en vez de suspender porque no has estudiado, dar las culpas al profesor porque te tiene manía.
  • Disociación: el subconsciente nos hace desconectar de eventos o pensamientos que pueden ser dolorosos, como recordar un accidente de coche muy grave y no experimentar ningún tipo de emoción. También hay un ejemplo de disociación cuando te metes tanto dentro de una película o de tus pensamientos que desconectas de todo lo que sucede a tu alrededor.
  • Aislamiento: es la separación entre el recuerdo y los sentimientos para soportar y tolerar mejor los hechos, es como una anestesia psíquica. Por ejemplo, para profesionales que necesitan mantener la cabeza fría ante ciertas situaciones, como un cirujano en una operación delicada. Puede llevar a una sobrevaloración del pensamiento y una infravaloración del sentimiento (y llevar a la intelectualización, otro mecanismo de defensa en el que se inhibe las emociones)
  • Formación reactiva: previene que un pensamiento doloroso o controvertido aparezca y se sustituye por uno más agradable. Puedes estar enfadad@ con alguien pero le dices que está todo bien para evitar la discusión.

A menudo, estos mecanismos aparecen cuando las acciones que hacemos nos alejan del objetivo que deseamos conseguir. Si te aleja de él, hay un mecanismo de defensa de tu subconsciente para evitar que cambies.

Debido a que son mecanismos automatizados, es difícil abandonar el hábito de usarlos pero es importante ser conscientes de ellos ya que nos generan desequilibrio en nuestras vidas y en las relaciones con los demás. Se generan vínculos negativos, apagados, repetitivos,…

Abandonar los mecanismos de defensa nos enfrentará cara a cara con el mundo y los demás, nos mostrará como somos y nos mostraremos a los demás tal como somos. Es un proceso que requiere valor porque implica relacionarse tal como somos, sin saber si seremos aceptados, pero también es un paso importante para tu salud emocional y tu capacidad de crecer.

¿Qué puedes hacer hoy? *?

¿Qué mecanismos de defensa te han parecido familiares?

¿En qué situaciones los utilizas?

¿Qué conducta sería más adecuada para sustituirlos?

Practica. Recuerda situaciones en las que has utilizado estos mecanismos y prueba de sustituirlos con otras conductas o pensamientos más adecuados. Cuanto más lo hagas, más rápido crearás nuevos hábitos y sustituirás estos mecanismos por conductas más beneficiosas para ti.

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

Un comentario en “¿Cuál es tu mecanismo de defensa?

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