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¿De dónde proviene el comportamiento adictivo a la comida?

Si te gusta comer, sabrás que la comida puede llegar a ser adictiva. La utilizamos para alimentarnos pero también por placer, hasta en ocasiones, para disminuir el sufrimiento y el dolor. ¿Sabes por qué ocurre?

Vamos a retroceder en el tiempo unos cuantos años, para ser exactos, desde que eras un bebé. Cuando eres un bebé lloras cuando algo te duele o estás incómodo. No sabes porque pero no estás bien y lloras. ¿Y entonces qué sucede? Que tu madre te da el pecho, te alimentas y, por arte de magia, ese dolor y esa molestia que sentías desaparece y se convierte en placer. Aquí es donde, según explica Deepak Chopra, empiezas a aprender que la comida te ayuda a sentirte mejor y a reducir el dolor.

Lo que ocurre con esta asociación comida=bienestar es que cuando sentimos dolor o alguna molestia relacionado con problemas laborales, soledad o conflictos amorosos, no tenemos hambre pero comemos igual para saciar ese dolor. ¿Y qué pasa con los problemas emocionales que intentamos resolver comiendo? Pues que a corto plazo, probablemente esta incomodidad se reduce momentáneamente pero este paliativo no solo es temporal e inútil porque el dolor volverá a aparecer porque no lo resuelves, solo lo camuflas, sino que además estás realizando una regresión a un estado de dependencia infantil donde intentas experimentar la sensación que sentías al ser amamantado.

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El problema es que de adulto no puedes tratar de resolver los problemas como lo hacías cuando eras pequeño. Si tienes problemas en el trabajo es mejor hablarlo con tu superior, si no estás satisfecho en tu relación de pareja expresa lo que sientes y si realmente tienes hambre, come. Pero si no tienes hambre, ¡no comas! Comer no resolverá tus problemas, sólo los puedes solucionar actuando.

Se pueden dividir dos tipos de personas en función de cómo se comportan con la comida: las que comen cuando tienen hambre (intuitivas) y las que tienen que controlar su deseo por comer a través de la fuerza de voluntad porque comer les produce un gran placer (controladoras).

Las personas intuitivas son menos proclives a sufrir sobrepeso y no suelen pensar en comida. En cambio, las controladoras suelen tener la comida como una fuente de felicidad y son más vulnerables a comer en exceso, y por tanto, a sufrir sobrepeso.

Como en cualquier comportamiento adictivo, para superar la adición a la comida, hay que encontrar otros placeres reales positivos. No solo es cuestión de comer menos sino de hacer otras cosas agradables que sustituyan la comida para no recaer en ésta para saciar la insatisfacción o la tristeza.

Al principio no es fácil y exige cierta concentración. Si aprendes a escuchar a tu cuerpo y a entender sus mensajes, sabrás cuando te pide comida porque tiene hambre y cuando te está pidiendo comida para esconder alguna emoción dolorosa. Escuchar el cuerpo así forma parte del mindfulness y la alimentación consciente.

¿Qué puedes hacer hoy? *

Cuando vayas a comer, con o sin hambre, prueba lo siguiente:

  • Un problema común es distinguir si es hambre genuina o es hambre emocional. Cuando es hambre de verdad, sentirás señales desde el interior de tu cuerpo, te ruge el estómago por ejemplo.
  • Debes aprender a convertir los actos de comer automáticos y reflejos en otros de conscientes y reflexivos. Prueba esta técnica: cuando vayas a comer, pon tu mano encima de tu estómago y analiza del 0 al 10 el hambre que tienes. Entonces, come en consecuencia.
  • De vez en cuando, mientras estas comiendo, pon la mano en tu estómago y comprueba tu nivel de satisfacción actual. Tienes que llegar a un nivel cómodo de saciedad. Si comes demasiado te dolerá la barriga y ensancharás tu estómago con más comida de la que necesitas. Lo más recomendable es comer ¾ de la capacidad de tu estómago.
  • Es importante hacer esta comprobación porque nuestro estómago envía señales de que está lleno al cerebro a medida que se va comiendo (y es un poco lento). Si comes muy rápido, tu barriga estará llena pero a tu cerebro todavía no le habrá llegado el aviso de que estás lleno y acabarás comiendo más de lo necesario. Si comes demasiado, en vez de tener más energía, tendrás menos.
  • Intenta unir los 6 sabores en cada comida: dulce, amargo, salado, agrio, picante y astringente (pera, calabaza, lentejas,…). De este modo evitarás que se active el deseo de comer ciertos alimentos (sobretodo el dulce). Recuerda también que hay alimentos que aumentan el deseo del dulce, como la carne roja, así que intenta comer menos cantidad. Y sobre todo, comer azúcar produce más deseo de comer azúcar, ¡cuidado!

Recuerda que nadie tiene que decirte lo que tienes que comer. Si escuchas a tu cuerpo sabrás lo que necesitas en cada momento. Así que para un momento, cierra los ojos, piensa en un alimento y observa qué te dice tu cuerpo. Si realmente lo quiere, lo notarás con una sensación de bienestar, sino, es que te estás obligando a quererlo comer per tu cuerpo no lo necesita. ¡Pruébalo!

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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