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Ser vulnerable o lo que podemos aprender del documental de Brené Brown

¿Cuándo fue la última vez que le pediste a alguien una cita? ¿O que fuiste el primero en decir «te quiero»? ¿O que decidiste hacer «esa cosa» a pesar del miedo y de la incertidumbre?

Hacía tiempo que oía hablar del documental de Brené Brown en Netflix y, efectivamente, hay muchas cosas interesantes de las que hablaremos hoy. Así que, vamos a ver lo que podemos aprender del documental de Netflix de Brené Brown «La llamada de la valentía».

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Valentía es vulnerabilidad

Brené cuenta una cita de Theodore Roosevelt que me encantó. Explica que quien importa no es el hombre crítico ni el que se fija en los tropiezos del hombre fuerte, ni cuando el autor de los hechos podría haberlo hecho mejor, porque si no has estado luchando y esforzándote, tus comentarios no tienen ningún valor…

«El reconocimiento pertenece a la persona que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo, el sudor y la sangre. A quien se esfuerza valientemente. A quien se equivoca. A quien tropieza una y otra vez. A quien, al final, aunque quizá conozca el triunfo implícito al logro grandioso cuando fracase, al menos caerá con la frente bien alta».

Y así es, el valiente es el que se expone aunque no pueda controlar ni sepa el resultado.

Vulnerabilidad NO es debilidad

A menudo se confunde la vulnerabilidad con la debilidad y no tiene nada que ver. Ser vulnerable es abrirse a los demás, exponerse,…

La definición de vulnerabilidad es incertidumbre, riesgo y exposición emocional. No se trata de ganar o de perder sino de tener el coraje de intentarlo aunque no sepas qué pasará.

Ser vulnerable nos lleva a sentir vergüenza, miedo, incertidumbre, ansiedad,… pero también es donde nace el amor, la alegría y el sentido de pertenencia.

Ser vulnerable es hablar sobre tu verdad, no traicionarte por los demás, ser sincer@ contigo mism@.

El amor es ser vulnerable

¿Cómo pueden quererte si no pueden verte?

«La vulnerabilidad es el único camino posible hacia el otro, pero nos da miedo tomarlo y salir escaldados. Lo deseamos muchísimo y, sin embargo, cada vez son más los que preferirían no conocer el amor y el resto de emociones blandas antes que conocer el dolor, lo cual es un enorme precio a pagar».

Si no nos permitimos sentir vulnerabilidad, dejaremos de sentir otras emociones como la alegría. ¿Cuántas veces te has sentido muy feliz y has empezado a sentir miedo por lo malo que puede suceder «ahora que eres muy feliz»? En vez de disfrutar del momento de felicidad que estamos viviendo, nos preparamos para la tragedia.

¿Tu también quieres cumplir tus sueños?

Elige la alegría

La alegría se convierte en una premonición de que algo malo va a suceder, y es inevitable si tenemos en cuenta que en algún momento, algo pasará en nuestras vidas, en esto consiste vivir: momentos buenos, momentos malos, subidas y bajadas,… Pero lo que no podemos hacer es esperar lo malo cada vez que nos sentimos felices.

Si nos da miedo ser vulnerables, nunca vamos a disfrutar de los momentos felices. Brené cuenta que debemos tomar la vulnerabilidad como una advertencia para protegernos de cosas malas pero que también es un recordatorio para estar agradecidos por lo que tenemos, por lo que somos, por lo que vivimos,… Porque lo más importante, lo que dice la gente que echa más de menos cuando suceden eventos traumáticos como una enfermedad, son los momentos más cotidianos y ordinarios como ducharse, cambiarse de ropa, estar en el sofá de tu casa…

Estamos tan ocupados persiguiendo los momentos extraordinarios que no prestamos atención a los momentos ordinarios.

Sin vulnerabilidad no hay cambio

Sin vulnerabilidad no hay creatividad, no hay creación, no hay innovación.

Si no estás dispuest@ a fracasar, a arriesgarte, a exponerte, no habrá evolución.

Todo lo que dejes de hacer por miedo, será tu freno, tu limitación.

Uno de los motivos por los que nos da miedo a exponernos es el miedo a ser rechazado, a dejar de formar parte. Es el miedo a no ser válido, a no ser merecedor, pero si eres vulnerable, la gente te conocerá por quien eres, te aceptará por ser quien eres.

La vulnerabilidad une, porque todos somos vulnerables.

Mitos de la vulnerabilidad

Hay muchos mitos asociados a la vulnerabilidad:

  • Debilidad – ¿Qué acto de valentía no requiere incertidumbre, riesgo y exposición emocional? Se nos dice que debemos ser valientes pero que no debemos exponernos, ¿cómo podemos hacerlo? Es imposible. Ser vulnerable no es ser débil, es ser valiente.
  • Yo no soy vulnerable – O eres vulnerable conscientemente o la vulnerabilidad se apodera de ti. Las personas que no son conscientes de su vulnerabilidad, la acaban proyectando y descargando sus problemas hacia los demás.
  • Puedo hacerlo solo – estamos programados biológicamente para conectar con otras personas. Si no hay amor y pertenencia, hay sufrimiento. Necesitamos esta interacción.
  • Puedes eliminar la incertidumbre y la incomodidad – la vulnerabilidad va ligada con el miedo, la incertidumbre,… es inevitable.
  • La confianza precede la vulnerabilidad – ¿Confío en ti y luego soy vulnerable? ¿O al revés? Es una combinación de ambas: confianza y vulnerabilidad, una te abre a la otra y son necesarias ambas para conseguirlo. Pero comparte tu historia con personas que se merezcan escucharla.
  • Vulnerabilidad es exposición pública – la vulnerabilidad se mide por la calidad de exposición, se mide por la cantidad de valentía necesaria para exponerse cuando no se puede controlar el resultado, no por lo que enseñas de tu vida privada (como comentar que has comido, que harás el fin de semana o lo que te pondrás para salir a cenar)…

Por el mero de haber sido valiente ya has ganado. Sí, te vas a equivocar, vas a cometer errores, descubrirás muchas cosas sobre ti pero aprenderás y avanzarás.

“Es dura, da miedo y parece peligrosa. Pero no lo es tanto como para llegar al final de nuestras vidas y tener que preguntarnos: ¿Y si hubiese ido? ¿Y si hubiera dicho «Te quiero»? ¿Y si me hubiese tirado a la piscina?»

¿Cuántas cosas te has quedado con las ganas de hacer? ¿De probar? ¿De decir? ¿Y para qué? Hace unos meses compartí en la cuenta de Instagram de Becoming, un proyecto «left unsaid» de una fotógrafa @jazducca que escribe sobres de cartas con frases que la gente no se ha atrevido a escribir o decir a sus destinatarios. ¿Cuántas cosas habrían sido distintas si nos hubiésemos atrevido a decirlo? ¿Cuántas vidas serían diferentes? ¿Cuántas personas serían más felices?

«Exponeos, que os vean, sed valientes. Tiraos a la piscina porque merecéis la pena como para ser valientes». Brené Brown.

Si quieres saber más, puedes ver dos de sus charlas TED: «El poder de la vulnerabilidad» y «Escuchando la vergüenza«.

¿Qué puedes hacer hoy? *?

¿Qué has dejado de hacer o decir por miedo a exponerte y a ser vulnerable?

¿Qué vas a hacer la próxima vez aunque te exponga?

¿Vas a ser más vulnerable? ¡Yo sí! 😉

¿No consigues responder las preguntas? ¿Necesitas ayuda? ¿Te ayudo?

— No te creas nada de lo que leas. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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